¿Por qué la búsqueda de Espiritualidad en nuestros días?

Aportación de la Mtra. Miriam Pliego para el Instituto Mexicano de la Pareja

espiritualidad

 

En momentos tan dramáticos, el ser humano se sumerge en las profundidades del Ser y se hace una serie de preguntas básicas: ¿Qué estamos haciendo en este mundo? ¿Cuál es nuestro lugar? ¿Cómo asegurarnos un futuro que sea esperanzador para todos los seres humanos? ¿Qué podemos esperar más allá de esta vida?.

ESPIRITUALIDAD: es todo aquello que produce en el ser humano una transformación. Puesto que el individuo es un ser de transformaciones, ya que nunca está acabado, sino está siempre haciéndose, física, psíquica y socialmente, la metamorfosis interior son los verdaderos cambios alquímicos, capaces de dar un nuevo sentido a la vida o de abrir nuevos campos de experiencia y de profundidad rumbo al propio corazón y al misterio de todas las cosas. Es a partir de ese interior, que se desencadena toda una red de cambios en la comunidad, en la sociedad, en las relaciones con la naturaleza y con el universo entero.

La espiritualidad es una dimensión profunda del ser humano como el momento necesario para la plena manifestación de nuestra individuación y como espacio de paz en medio de los conflictos y desolaciones sociales y existenciales. Ésta se relacionada con las cualidades del espíritu humano, tales como el amor, la compasión, la paciencia, la capacidad de perdonar, la alegría, la armonía, que proporcionan felicidad al propio individuo y a los demás. Se trata de una experiencia fundamentalmente amorosa en la que nos sentimos envueltos por la realidad divina, este encuentro que mueve nuestra interioridad.

espiritual

Autoesquema Sexual Femenino: Construcción y Validación de una Escala para Población Mexicana

Aportación de la mestra Isadora Martínez al IMP

isadora MartínEz rodartE1, isaBEl rEyEs laGunEs2 y raúl GErardo ParEdEs GuErrEro2

 

RESUMEN

Se construyó y validó una escala de autoesquema sexual femenino (ASF) cul- turalmente relevante que permite evaluar la forma en que se describen las mujeres mexicanas en el ámbito sexual, variable de utilidad para el estudio del patrón sexual, la responsividad sexual así como el involucramiento emocional en las relaciones de pareja (Cyranowski y Andersen, 1998). La construcción de la escala se realizó con 165 mujeres  y se validó con 343, todas con edades entre 18 y 40 años. Los resul- tados obtenidos sugieren que el ASF de la mujer mexicana está conformado por 4 factores: erotismo, romanticismo, apertura y afectividad negativa. La escala explica el 64.19% de la varianza, con un alpha de Cronbach global de .88.  Se encontraron diferencias semánticas con la escala homóloga construida con población estadouni- dense (Andersen y Cyranowski, 1994), lo que resalta la influencia cultural sobre las representaciones cognitivas que tienen las mujeres sobre la sexualidad.

Palabras claves: sexualidad femenina, autoconcepto sexual, autoesquema.

1 Instituto de Neurobiología, Universidad Nacional Autónoma de México, campus Juriquilla. Dirección postal: A.P.

1-1141 Querétaro 76001 México. Teléfono: (5255) 53435300. Correo electrónico: ismarrod@yahoo.com.mx

2 Universidad Autónoma de México

ABSTRACT

A culturally relevant scale of women’s sexual self-schema (WSS) was develo- ped and validated. This would allow measuring they way in which Mexican wo- men describe themselves in sexual aspects. The WSS is a variable closely related with sexual responsiveness and emotional involvement in interpersonal relations- hips (Cyranowski y Andersen, 1998). The construction of the scale was made with165 women and the validation process with 343, all between the 18 and 40 of age. Our results indicate that the Mexican WSS scale consists of four factors: erotism, romanticism, openness and negative affectivity. The instrument explains 64.19% of the variance, with a global Cronbach’s alpha of .88. Semantic differences with the homologous scale developed in United States (Andersen y Cyranowski, 1994) were found, confirming the cultural influence on cognitive representations asso- ciated with women sexuality.

 Key words: female sexuality, sexual self concept, self-schemas.

INTRODUCCIÓN

Para la comprensión de la conducta sexual se requiere del estudio de la in- fluencia de variables de personalidad, dado  que  el  cúmulo  de  experiencias que se dan durante la misma no puede explicarse a partir de la activación de mecanismos fisiológicos y cognitivos únicamente (Rosen y Beck, 1988).

Actualmente se reconoce que las representaciones cognoscitivas relacionadas con la sexualidad son fuentes importantes de variabilidad individual. Las percepciones articuladas que tiene una persona sobre sí misma en el ám- bito sexual influyen en como procesa y responde   a aspectos sociales relevantes funcionando como un regulador importante de la conducta sexual (An- dersen y Cyranowski, 1998). A las descripciones que hacen las personas de los aspectos sexuales de si mismas se les ha denominado de manera indistinta autoconcepto sexual (García, 1999) o autoesquema sexual (Andersen y Cyranowski, 1994).

El autoesquema sexual  se ha definido como las representaciones cognitivas sobre aspectos sexuales de uno mismo, que se derivan de las experiencias sexuales y que se manifiestan en la actualidad (Andersen y Cyranowski, 1994).  El  autoesquema  sexual  tiene un  papel  regulador  en  la  sexualidad de las mujeres, al ser un predictor de la conducta sexual, de las actitudes y creencias que se tienen sobre aspectos sexuales. También influye en la responsividad sexual, en la experiencia emocional y en el involucramiento afectivo presente en las relaciones de pareja (Cyranowski y Andersen, 1998).

En Estados Unidos se construyó y valido una escala para evaluar el autoesquema sexual femenino (ASF), conformada   por   tres   factores.   Es- tos  factores  llevan  los  nombres  de los adjetivos que los conforman: romántico-apasionado, abierto-directo, avergonzado-conservador    (Andersen y Cyranowski, 1994). Con base en el contenido de los factores y las correlaciones resultantes entre ellos, los autores agruparon el factor romántico / apasionado con el factor abierto-directo en un solo factor de segundo orden al que consideraron como la dimensión positiva del ASF proponiendo que éste ejerce una influencia de acercamiento hacia la sexualidad, tanto en el aspecto responsivo como en el conductual, en el actitudinal y en el afectivo. Dado que el factor avergonzado-conservador correlacionó de manera inversa con los otros dos, los autores lo consideraron como la dimensión negativa del ASF propendiendo que ejerce una influencia de evitación hacia la sexualidad.

En Estados Unidos se propuso y valido un modelo bidimensional del ASF que permite categorizar a las mujeres en cuatro tipos de acuerdo a los puntajes que obtienen en cada una de las dimensiones: mujeres con ASF positivo, mujeres con ASF negativo, mujeres coesquemáticas (aquellas que obtienen puntajes altos en ambas dimensiones) y mujeres aesquemáticas (aquellas que obtienen puntajes bajos en ambas di- mensiones) (Andersen y Cyranowski,1994; Cyranowski y Andersen, 1998)

 Figura 1.

Se pueden identificar cuatro tipos de autoesquemas sexuales si se toman en cuenta las dos dimensiones de manera independiente, la positiva (compuesta por los factores romántico/apasionado y abierto/directo) y la negativa (compuesta por el factor avergonzado/conservador). Las mujeres clasificadas con autoesquema positivo obtienen puntuaciones altas en la dimensión positiva y bajas en la negativa, mientras que las mujeres clasificadas como negativas obtienen bajas puntuaciones en la dimensión positiva y altas en la negativa. Las mujeres consideradas como coesquemáticas puntúan alto en ambas dimensiones mientras que las que son consideradas aesquemáticas puntúan bajo en ambas dimensiones. Tomado de Andersen y Cyranowski (1994)

Dicho modelo ha facilitado el estudio de la sexualidad femenina al permitir la clasificación de las mujeres con base en su ASF. Estudios posteriores han demostrado la validez predictiva y clínica de la escala al mostrar que el ASF se relaciona con la autoestima sexual y la satisfacción sexual (Cyra- nowski y Andersen, 1998; Impett y Tolman, 2006) así como con el ajuste/ bienestar sexual percibido (Reissing, Laliberté y Davis, 2005) y con la presencia de disfunciones sexuales (Reis- sing, Binik, Cohen, y Amsel, 2003).

Para contribuir a la comprensión de la sexualidad femenina es necesaria la realización de estudios en diferentes poblaciones. Dado que la sexualidad es una dimensión del ser humano que está ampliamente influenciada por los aspectos culturales, se sugiere que el estudio de la sexualidad se considere estas  influencias mediante  la  utiliza- ción de instrumentos de medición que sean culturalmente válidos.

De lo anterior se desprende el obje- tivo del presente trabajo.  La construcción de de una escala confiable, válida y culturalmente relevante del ASF para población mexicana. Para tal fin se realizaron dos estudios. En el primero se generaron los reactivos a través de un estudio exploratorio en el que se identificaron los adjetivos indicadores de las representaciones cognitivas que tienen las mujeres de si mismas en el ámbito sexual. En el segundo, se realizó la validación de constructo a través de un análisis factorial que permitió identificar los factores que componen el ASF. Asimismo, se obtuvieron los datos de confiabilidad  de la escala mediante el análisis de consistencia interna. Cada estudio se llevo a cabo con muestras diferentes.

 ESTUDIO 1. IDENTIFICACIÓN DE ADJETIVOS

MÉTODO Participantes.

La muestra estuvo conformada por 165 mujeres con estudios de licenciatura (terminados o inconclusos), cuya edad osciló entre 18 y 40 años (X=30). Respecto al estatus de pareja, el 63 % se encontraba involucrada en una relación de pareja   (27 % noviazgo, 26% matrimonio y 10 % unión libre) y el 37 % restante no tenía al momento del estudio una relación de pareja estable.

Instrumento

Cuestionario abierto con espacio designado para el registro de los datos de la edad, la escolaridad y el estatus de pareja, con las siguientes instrucciones: A continuación escribe los adjetivos con los que puedes describir a una mujer y/o su comportamiento, en el ámbito sexual.

Procedimiento

Se contactó a las participantes en escuelas, centros comerciales y oficinas. Se les invitó a participar en la construcción de un instrumento de medición acerca del autoesquema sexual femenino, que se utilizaría en una investigación para estudiar aspectos de sexualidad femenina. Tras aplicarles el instrumento, tres jueces con conocimientos amplios en el área de sexualidad  realizaron un análisis de contenido de los adjetivos propuestos por las participantes, seleccionando aquellos que consideraron conceptual- mente relevantes y representativos del autoesquema sexual. Agruparon los adjetivos que fueron semánticamente idénticos (por ejemplo, con inhibiciones, con tapujo e inhibida; experta   y experimentada; provocadora y provocativa) conservando el que fue mencionado con mayor frecuencia, y eliminando  aquellos  que  carecieron de relevancia teórica ya fuera por que tuvieran un significado personal (por ejemplo, come hombres, fresa, loca) o porque reflejaban aspectos del autoesquema sexual que no pudiera aplicarse específicamente al ámbito sexual (por ejemplo, correcta, distraída, bonita) o porque no se relacionaron con el constructo (por ejemplo, chismosa, espiritual). Para la eliminación se tomó en cuenta que no hubiera sido mencionado más de dos veces. Se discutieron las discrepancias hasta llegar a un consenso de cuales adjetivos integrarían la versión piloto de la escala del ASF para población mexicana.

RESULTADOS

La cantidad de adjetivos mencionados por la muestra fue de 1090, agrupados en 317 adjetivos diferentes, de los cuáles, 70 fueron integrados en otros por ser semánticamente idénticos. 190 se eliminaron por falta de relevancia teórica,   quedando un total de 57 adjetivos diferentes que conformaron la versión preliminar de la escala del ASF para población mexicana.

ESTUDIO 2. VALIDACIÓN PSICOMÉTRICA DE LA ESCALA

 MÉTODO Participantes

Participaron 343 mujeres con estudios de licenciatura (ya fueran terminados o inconclusos). La edad osciló entre los 18 y 40 años (X=27). Respecto al estatus de pareja, el 57 % se encontraba involucrada en una relación de pareja formal (32 % noviazgo, 21 % matrimonio, 4% unión libre), el 16% en relaciones ocasionales y el 27% no se encontraba involucrada en ningún tipo de relación de pareja al momento del estudio. En cuanto a la ocupación, 46% eran estudiantes, 45% profesionistas y el 9% restante se dedicaban al hogar. En lo que respecta al patrón sexual solo el 15% no había iniciado su vida sexual y el 85%  si.

Instrumento

Versión preliminar de la Escala del ASF para población mexicana construida en el estudio 1 del presente trabajo. Se solicita a las mujeres que in- diquen el grado en que cada uno de los 57 adjetivos que conforman la escala las describe en el ámbito sexual, en una escala de siete niveles de respuesta que va de 0 (no me describe para nada) a 6 (me describe muy bien). Cuenta con un apartado de datos generales donde se pregunta la edad, la escolaridad, la ocupación, el estatus de pareja y la pre- sencia de debut sexual.

Procedimiento

Se contactó a las participantes en escuelas, centros comerciales y oficinas y se les invitó a participar en la construcción de un instrumento de medición acerca del ASF, que se utiliza- ría en una investigación para estudiar aspectos de sexualidad femenina. Una vez que dieron su consentimiento de participación, se les aplicó el instrumento y se capturaron las respuestas que dieron al mismo.

Posteriormente se evaluó el poder de discriminación de cada uno de los reactivos con base en los siguientes criterios:  a)  capacidad  discriminativa en base a la prueba t, tomando como criterio una probabilidad para discriminar grupos extremos menor a .05  y b) una correlación adjetivo-total mayor a 30. Dado que el autoesquema sexual no es un constructo del que se espere una distribución normal en la población general, no se tomó en cuenta para la selección el criterio de distribución normal de frecuencias.

Finalmente, los reactivos que cumplieron con ambos criterios se sometieron a un análisis factorial de componentes principales con rotación ortogonal para obtener la validez de constructo, y a través del coeficiente alfa de Cronbach se obtuvo la consistencia interna del instrumento.

 RESULTADOS

A partir del análisis del poder de discriminación de los reactivos se decidió eliminar a siete adjetivos (pasiva, tranquila, relajada, sumisa, paciente, dominante y controladora) ya que no cumplieron con el criterio de correlación reactivo-total mayor a .30 establecido como criterio de inclusión. Los 50 adjetivos  conservados  se  incluyeron en el análisis factorial, el cual produjo una matriz de cuatro factores con va- lores propios mayores y/o igual a uno que explican el  64.19% de la varianza y la consistencia interna de la escala completa fue de α = .88. La versión definitiva de la Escala del Autoesquema Sexual Femenino quedó conformada por un total de 32 reactivos.

En la Tabla 1 se presenta la estructura factorial resultante, los pesos factoriales y los valores de confiabilidad interna por factor así como el nombre y definición de cada uno de ellos. Puede observarse que la confiabilidad característica de cada factor es estadísticamente aceptable (Nunnally, 1967), oscilando entre .87 y .95. Cabe resaltar que la carga factorial mínima encontrada fue .56 lo que implica que la representatividad de los reactivos en cada factor es alta.

Para la nomenclatura y definición conceptual se recurrió a la definición de sexualidad propuesta por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Mundial de Sexología (WAS por sus siglas en inglés) en la reunión celebrada en el año 2000, conformada por: aspectos eróticos y vinculares expresados a través de pensamientos, deseos, creencias, actitudes, conductas, roles y relaciones.

En  la Tabla 2  pueden observarse las correlaciones interfactoriales de la escala. Los factores erotismo, romanticismo y apertura sexual se relacionan significativamente entre sí, mientras que estos tres, a su vez, se relacionan significativamente de manera inversa con el factor de afectividad negativa. De aquí que pueden considerarse como dos dimensiones del autoesquema sexual femenino, uno positivo y otro negativo.

En la Tabla 3 se encuentran los va- lores de la media y la desviación de la muestra en cada uno de los factores. Como puede observarse, las participantes se caracterizan por definirse a si mismas en el ámbito sexual como románticas, sensibles, cálidas así como por tener actitudes sexuales de apertura, confianza en su competencia sexual (factor de romanticismo y apertura sexual). El tercer factor representado en la muestra resultó el erotismo, re-

Tabla 1: Estructura factorial de la Escala del Autoesquema Sexual

Femenino obtenido del estudio

Tabla 2: Correlaciones entre los factores de la Escala de Autoesquema

Sexual Femenino

Tabla 3: Análisis descriptivo de los factores de la Escala del Autoesquema

Sexual Femenino

lacionado con la capacidad de experimentar y despertar en el otro deseo y placer sexual. Finalmente, con respecto a las representaciones relacionadas con sentimientos de culpa, ansiedad y tensión despertados por aspectos sexuales, las participantes muestran puntuaciones relativamente bajas.

DISCUSIÓN

Los resultados obtenidos sugieren que la escala del ASF para población mexicana, construida y validada en el presente estudio, es un instrumento de autoreporte sensible, confiable, válido y culturalmente relevante para evaluar las representaciones sobre los aspectos sexuales que tienen las mujeres mexicanas de sí mismas, caracterizadas por cogniciones asociadas con el erotismo, el romanticismo, con la apertura sexual y con afectos negativos. La confiabili- dad de la escala completa es estadísticamente aceptable (α de Cronbach =.88), al igual que la de los cuatro factores que la conforman (α de Cronbach que van de .87 a .95), superando la fiabilidad de la escala construida y validada en población estadounidense (α de Cronbach = .82) (Andersen y Cyra- nowski, 1994).

El factor romanticismo de la escala del ASF para población mexicana, con- formado por las cogniciones relaciona- das con el afecto, el romanticismo y la sensibilidad, resulto el más consistente. En el estudio exploratorio, los  adjetivos que la conforman fueron mencionados en primer lugar y tuvieron la mayor frecuencia de mención (de 8 a 70 veces). El factor romántico-apasionado en la versión anglosajona (Andersen y Cyranowski, 1994) es su equivalente.

Las cogniciones relacionadas con la capacidad de experimentar y despertar en el otro deseo y placer sexual conforma- ron el factor erotismo, siendo el segundo factor relevante en la descripción que hacen las mujeres mexicanas de sí mismas en el ámbito sexual. En el estudio exploratorio, los adjetivos que lo conformaron siguieron a los anteriores en orden de aparición y frecuencia de mención. En la escala homóloga (Andersen y Cyra- nowski, 1994), las representaciones cognitivas asociadas al erotismo están pobremente representadas por dos adjetivos que resultaron agrupados en el factor romántico-apasionado. Sin embargo, la ausencia de este factor en la escala puede atribuirse a la metodología utilizada para la generación de reactivos.

El  factor  de  apertura  de  la  esca- la del ASF para población mexicana se refiere al aspecto conductual de la sexualidad relacionado con la apertura, asertividad, seguridad y confianza en la competencia sexual personal. En la versión estadounidense de la escala (Andersen y Cyranowski, 1994) está representado en el factor abierto directo; sin embargo, los adjetivos que las conforman son menores en cantidad e inferiores en riqueza semántica.

El factor denominado afectividad negativa de la escala representa las cogniciones relacionadas con afectos negativos como vergüenza, culpa y tensión, así como actitudes conservadoras y conductas inhibidas al estar en contacto con aspectos sexuales. Hay coincidencia conceptual entre este factor y el factor avergonzado-conservador que aparece en la escala americana (Andersen y Cyranowski, 1994).

En el contenido de la escala construida en la presente investigación, así como el de la desarrollada en población estadounidense (Andersen y Cyra- nowski,  1994)  puede  observarse  que el ASF es un constructo integrador de las dimensiones de la sexualidad que propone la OMS y la WAS (2000), que incluye representaciones relacionadas con el erotismo y la vinculación afectiva. Asimismo, están consistentemente representadas diversas formas en que ésta se experimenta, por ejemplo, en pensamientos,  deseos,  creencias,  actitudes, conductas y relaciones. En lo anterior se puede fundamentar la im- portancia atribuida a este constructo psicológico,  el ASF,  como  elemento principal de modelos teóricos expli- cativos y predictivos de la sexualidad femenina  (Cyranowski  y  Andersen,1998; Impett y Tolman, 2006; Reissing et al., 2003; Reissing et al., 2005).

Las correlaciones interafactoriales de la escala para población mexicana construida en el presente estudio indican que evalúan un mismo fenómeno, el ASF, compuesto por una dimensión positiva (factores de romanticismo, erotismo y apertura) y otra negativa (factor de afectividad sexual negativa). En este trabajo se define la dimensión positiva del ASF como las cogniciones que favorecen el logro de la salud sexual y la dimensión negativa como las cogniciones que la obstaculizan, considerando como salud sexual la definición propuesta  por  la  OPS,  la OMS y la WAS (2000, p. 6.): “el grado de consecución de bienestar físico, psicológico y emocional relacionado con la sexualidad”. La consideración de dos dimensiones independientes del ASF es consistente con el modelo del control dual que propone la interacción de procesos activadores e inhibidores como causa de la conducta y la responsividad sexuales (Bancroft, Graham, Janssen, Sanders, 2009).

En cuanto a las fortalezas metodo- lógicas de la escala resalta el que haya sido construida con base en las descripciones que hacen las mujeres de sí mis- mas en el ámbito sexual a través de un cuestionario abierto en lugar de hacerlo mediante la selección de adjetivos que a juicio de los investigadores son relevantes para la descripción de una mujer sexual, metodología utilizada para la generación de adjetivos en la escala homóloga construida y validada en población estadounidense (Andersen y Cyranowski, 1994). Una de las ventajas de nuestro diseño fue que se pudo eliminar la posibilidad del sesgo inducido por los estereotipos de género ocasionado por la generación de adjetivos del investigador ya que como ha sido demostrado, el autoconcepto sexual correlaciona con los roles de género de masculinidad y feminidad (García y Cardigan, 1998). Otra de las ventaja de nuestro diseño es que aseguró la rele- vancia cultural de la escala al estar conformada por mayor cantidad y riqueza semántica que las originales. Esto con- cuerda con la importancia de considerar aspectos culturales en la medición que Geisinger (1994) y Reyes Lagunes y García (2008) enfatizan.

En este trabajo se puede observar la importancia del método usado para la generación de reactivos, ya que 32 de los 57 adjetivos identificados en el estudio exploratorio formaron parte de la estructura factorial de la versión final de la escala con fuertes pesos factoriales (entre .56 y .86).

La influencia del aspecto cultural sobre el ASF se observa en la diferencia de términos utilizados por las mujeres mexicanas y estadounidenses para describir a una mujer en el ámbito sexual, que va más allá de la traducción de los mismos.  Por ejemplo, los adjetivos “cachonda” y “recatada”  son semánticamente relevantes en la cultura mexicana, a diferencia de la estadounidense en la que están ausentes.

Futuros estudios deberán poner a prueba el modelo bidimensional del ASF para evaluar la validez concurrente, convergente y discriminante de la escala en diferentes poblaciones de mujeres mexicanas incluyendo poblaciones clínicas.

REFERENCIAS

Actas de una reunión de consulta convocada por la Organización Paname- ricana de la Salud (OPS), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Mundial de Sexología (WAS). (2000). Promoción de la Salud Sexual: Recomendaciones para la acción. Guatemala: OPS, OMS y WAS.

Andersen B.L. & Cyranowski, L.M. (1994). Women´s sexual self–schema. Jour- nal of Personality and Social Psychology, 67(6), 1079-1100.

Bancroft, J., Graham, C., Janssen, E & Sanders, S. (2009). The dual control model: current status and future directions. Journal of Sex Research. 46(2-

3), 121-142. Cyranowski, L.M. & Andersen B.L. (1998). Schemas, sexuality, and roman- tic attachment.   Journal of Personality and Social Psychology, 75(5),1364-1378.

García, L. (1999). The certainty of the sexual self concept. The CanadianJournal of Human Sexuality, 8(4), 263-270. García, L. & Cardigan, D. (1998). Individual and gender differences in sexual self perceptions. The Journal of Psychology and Human Sexuality, 10, 59-70. Geisinger, K. (1994). Cross/Cultural normative assessment: translation and adaptation issues influencing the normative interpretation of assessment instru- ments. Psychological Assessment, 6(4), 304-312.

Impett, E. A. & Tolman, D. L. (2006). Late adolescent girl´s sexual experiences and sexual   satisfaction. Journal of Adolescent Research, 21, 628-644.

Nunnally, J. (1967). Psychometric Theory. Nueva York: McGraw Hill Book Com- pany. Reissing, E., Binik, Y., Cohen, D. & Amsel, R. (2003). Etiological correlates of vaginismus: Sexual and physical abuse, sexual knowledge, sexual self schema, and relationship adjustment. Journal of Sex and Marital Therapy, 29, 47-59.

Reissing, E., Laliberté, G. &Davis, H. (2005). Young women´s sexual adjustment; the role of sexual self scheme, sexual self efficacy, sexual aversion and body attitudes. The Canadian Journal of Human Sexuality, 14 (3-4), 77-85.

Reyes Lagunes, I. y García, L.F. (2008). Procedimiento de validación psicométri- ca culturalmente relevante: un ejemplo. La Psicología Social en México, 12,625-630.

Rosen, R. C. & Beck, J. G. (1988). Patterns of sexual arousal. New York: The Guilford Press.

Tanatología: el proceso de morir

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Compartimos este artículo que nos habla sobre la Tanatología y el proceso de morir.

 De Patricia Beatriz Denis Rodríguez, José Siliceo Benítez y Andrés Hermida Moreno

La muerte es un hecho trascendental que pone fin a la vida y que suscita en el hombre las más grandes reflexiones y profundas preguntas. El mundo occidental se caracteriza por tener la incertidumbre de la muerte, y con frecuencia sentimos temor de morir, aunque de antemano sabemos que es el único porvenir seguro que tenemos como seres humanos.

Filósofos y pensadores importantes que han existido a lo largo de los tiempos, como Platón, Aristóteles o Epicuro, han tenido como objetivo dilucidar el significado de la muerte y auxiliar al ser humano en su temor frente a ella. Las religiones o creencias en torno a la vida, como las de los judíos, cristianos, hinduistas, budistas y demás, tienen variados conceptos y rituales de la muerte, pues algunos creen en la posibilidad de la reencarnación o la resurrección, o de una vida eterna en el cielo o en el infierno.

El sentido de la muerte en el México prehispánico y en nuestras etnias actuales está ligado a ciertos dioses y a la vida después de la muerte; de hecho, el mexicano actual ha llenado su mundo de mitos y leyendas, de poemas, canciones, dichos populares y de una mezcla de temor y humor; incluso se dice que nos burlamos de la muerte o reímos de miedo, pero ¿estamos preparados para morir o para perder a un ser querido? Seguramente la respuesta será un rotundo no.

La muerte es un proceso natural de la vida, tan cotidiano como el nacimiento de un nuevo ser; el problema está cuando nos toca de cerca, pues en ese momento atravesamos por una serie de sentimientos tales como fragilidad, vulnerabilidad y amargura, los cuales no estamos preparados para enfrentarlos y vivir con ellos; la mente reacciona de manera diferente cuando este trágico suceso llega a nuestras vidas, y entonces las reacciones son intensas, con cambios psicológicos, conductuales y emocionales que marcan la vida por lapsos variables.

El duelo es el proceso que cada ser humano experimenta de diferentes formas e intensidades que varían según la edad, el sexo, el vínculo afectivo, la fortaleza emocional y espiritual y hasta la cultura a la que pertenecemos.

La finalidad del duelo es recuperarse de la manera más saludable en el tiempo más corto posible y alcanzar en ese tiempo el equilibrio emocional, y no transcurrir de un duelo considerado “normal” a padecer un duelo patológico, que es cuando se vive y se reacciona con sentimientos y emociones desproporcionados a los que se esperan cuando un ser amado muere. Este tipo de duelo requiere ayuda profesional inmediata.

Las etapas del duelo europeo difieren de las del mexicano y, en general, de las del latino, según opina la doctora Elisabeth Kübler-Ross, quien es considerada como la madre de la tanatología. Propone que la elaboración del duelo ocurre en cinco etapas: negación y aislamiento, ira, regateo, depresión y, finalmente, aceptación. En México, el doctor Alfonso Reyes Zubiría tiene una visión distinta respecto del proceso de duelo y de las emociones anteriormente descritas. Al mexicano –señala– lo caracteriza la religiosidad y el apego a la familia, ingredientes que lo hacen vivir estas etapas de manera distinta al europeo; refiere sentir una gran tristeza a lo largo del proceso de duelo, pero la religiosidad hace que alcance en la mayoría de los casos la aceptación mediante la fe. Las etapas que el mexicano vive son, entonces, la depresión, la ira, el perdón y la aceptación.

En ocasiones es posible sufrir síntomas idénticos a los de un proceso de duelo sin que se haya padecido la muerte de un ser querido debido a la ocurrencia de sucesos que pueden desencadenarlos, como una enfermedad incurable o terminal, un divorcio, la pérdida del trabajo o de un miembro anatómico, la ruina económica, una decepción amorosa, la prisión o un fracaso profesional, entre otros. El tanatólogo deberá asistir a estas personas para que logren la aceptación del hecho en estos casos, y orientar a la familia a vivir un proceso de duelo lo más saludable posible y en el menor tiempo, si hubiese ocurrido la muerte de un ser querido.

La tanatología es una disciplina científica que estudia las conductas que pueden representar una amenaza para la vida; es una ciencia multidisciplinaria de la que hoy se habla más frecuente- mente y que tiene resultados considerablemente útiles.

En la actualidad, hay un gran número de personas preparadas para ayudar a curar el dolor del proceso de morir, tanto en el enfermo como en la familia. El trabajo tanatológico no termina con la muerte de alguien, sino que continúa hasta que el familiar concluye su trabajo de duelo y llega a la verdadera aceptación de la muerte de su ser querido.  

Fuente: Revista de Divulgación Científica y Tecnológica de la Universidad Veracruzana

Volumen XXII
Número 2

LA ASTROLOGÍA EN MI VIDA…

astrooo

MAESTRA DEL INSTITUTO MEXICANO DE LA PAREJA.

ZINNIA SANCHEZ

Quizá el momento más trascendental en mi camino a través de la Astrología fue cuando realmente entendí que al mirar las estrellas puedo ver mi interior, literalmente.

La Astrología ha sido parte de mi vida desde que tengo memoria; Mis padres la estudiaron, mi tío fue un gran Astrólogo y yo soy quien ha heredado la enorme responsabilidad de continuar con sus esfuerzos. La estudié por muchos años como un proceso de autoconocimiento pero con el tiempo, mi relación con la Astrología se fue haciendo más profunda y significativa por lo que decidí estructurar formalmente todo mi conocimiento a través de una certificación en la “Faculty of Astrological Studies” en el Reino Unido y así ganarme el honor de ser llamada Astróloga.

A través de los años he aprendido mucha Astrología, pero mucho más allá de eso, he aprendido sobre mi misma, a niveles realmente profundos y he podido desmenuzar mis recovecos psicológicos a través de entender el firmamento. También me ha dado la oportunidad de ayudar a otros a entender sus propios procesos y existencias.

La Astrología exige  trabajo muy duro y compromiso total, es emocionante y demandante pero abre las puertas al entendimiento del orden divino a todos aquellos privilegiados que escuchan el llamado de las estrellas.

astrologia

 

¿Cómo entender la Sincronicidad?

Profesora Amaya Fernández Larragain

Instituto Mexicano de la Pareja.

sincronicidad

 

 

 

 

 

 

 

Sincronicidad  (sin-, del griego συν-, unión, y χρόνοςtiempo) es el término elegido por Carl Gustav Jung para aludir a «la simultaneidad de dos sucesos vinculados por el sentido pero de manera acausal».

«Así pues, emplearé el concepto general de sincronicidad en el sentido especial de una coincidencia temporal de dos o más sucesos relacionados entre sí de una manera no causal, cuyo contenido significativo sea igual o similar». (C.G Jung)

Dicho con otras palabras, se trata de una coincidencia tan grande que no podemos creer que sea producto de una mera casualidad o al menos intuimos que esa casualidad tiene un significado profundo que desconocemos, como si detrás de esas coincidencias se escondiera un mensaje oculto que no llegamos a desvelar.

Por este motivo Jung también las llamo “casualidades significativas”. Ej: pensar en alguien y en ese momento que suene el teléfono.

La sincronicidad se ve en nuestra vida, hay conexiones entre nuestros aconteceres internos y externos, y muchas veces la gran mayoría los desdeñamos

Es una coincidencia de eventos que son relevantes para la persona

  1. Coincidencia entre el contenido mental (pensamiento-sentimiento) con un evento exterior.
  2. Sueño o visión que coincide con el evento a distancia.
  3. Algo que ocurrirá en el futuro.

Aquí podemos ver un ejemplo del propio Jung y su experiencia con la sincronicidad.

«Una joven paciente soñó, en un momento decisivo de su tratamiento, que le regalaban un escarabajo de oro. Mientras ella me contaba el sueño yo estaba sentado de espaldas a la ventana cerrada. De repente, oí detrás de mí un ruido como si algo golpeara suavemente la ventana. Me di media vuelta y vi fuera un insecto volador que chocaba contra la ventana. Abrí la ventana y lo cacé al vuelo. Era la analogía más próxima a un escarabajo de oro que pueda darse en nuestras latitudes, a saber, un escarabeido (crisomélido), la Cetonia aurata, la «cetonia común», que al parecer, en contra de sus costumbres habituales, se vio en la necesidad de entrar en una habitación oscura precisamente en ese momento. Tengo que decir que no me había ocurrido nada semejante ni antes ni después de aquello, y que el sueño de aquella paciente sigue siendo un caso único en mi experiencia».