Instituto Mexicano de la Pareja

El Instituto Mexicano de la Pareja (Ametep) te da la bienvenida a nuestra primera publicación cuyo objetivo primordial es que nos conozcas.

Nuestra institución educativa se dedica al estudio, enseñanza e investigación integral del ser humano y  de pareja, especializados en Psicología y Psicoterapia.

Gracias a nuestra experiencia de más de 28 años, nuestro nivel académico y de profesorado, destacamos frente a universidades de alto prestigio. La particularidad del IMP consiste en que durante el desarrollo de los diferentes cursos,  obtendrás una formación completa apoyada en nuestros planes de estudios integrales y únicos en nuestro ramo.

Los programas de estudio en el IMP en Licenciatura en Psicología,  Maestría Individual y de Pareja y Doctorado en Psicoterapia proporcionan un doble beneficio: el primero es proporcionar los conocimientos clínicos necesarios en la formación académica y su aplicación; como segundo beneficio, enriquecemos a nuestros estudiantes con técnicas y métodos que permiten desarrollar su conocimiento interno, con la finalidad de que el equilibrio del terapeuta sea aplicado en los pacientes que trata y así, formar terapeutas de alto nivel.

Contamos con el reconocimiento de la Secretaria de Educación Pública (SEP) en Licenciatura y Maestría, así como con la certificación de la Atlantic International University en todos los niveles, teniendo como opción, el obtener un título emitido por una institución americana

Para realizar tus estudios y ambiciones personales, el IMP ha diseñado sus planes con flexibilidad en la cobertura de los créditos, brindando así una opción excelente para realizar o continuar con tus estudios.

También ofrecemos una serie de diplomados abiertos al público  en general que enriquecerán tus conocimientos y habilidades, todos estos impartidos por profesionales y especialistas en el tema. No lo pienses más y conócenos. Así mismo, si requieres terapia, te canalizamos con uno de nuestros profesionales, seguros y confiables.
Visita nuestro sitio en www.ametep.com.mx y el de nuestro director www.drmarianobarragan.com

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La mujer en la segunda etapa de su vida

Aportación al IMP por Juan Antonio Díaz Becerra

Por mucho tiempo se había sostenido que las experiencias infantiles, y a lo sumo las de la adolescencia, eran los cimientos esenciales en los que se basaban las vivencias de la adultez, pero la mitad de la vida, entre los 35 y los 45 años aproximadamente, señala un punto crucial de cambio en el desarrollo del ser humano que debe ser considerado.

La vida humana puede compararse con el recorrido del sol. Por la mañana asciende e ilumina el mundo. Al mediodía alcanza su cenit y sus rayos comienzan a disminuir y decaer. La tarde es tan importante como la mañana. Sin embargo, sus leyes son distintas. Para el ser humano esto significa el reconocimiento de la curva vital que desde su mitad ha de ajustarse a la realidad interior en lugar de la realidad exterior. Ahora se exige la reducción a lo esencial, el camino hacia lo interior, la introversión en lugar de la expansión.

Esto plantea a la mujer, objeto de este artículo, un sinfín de tareas que sí fuera posible generalizar serían:

  • Deberá, en lugar de estar como hasta entonces a la escucha de las expectativas del mundo, prestar su oído a la voz interior y poner manos a la obra del desarrollo de su personalidad interior.
  • Dejar de aferrarse crispadamente a su personna (Mascara), a la identidad sin humor, a la profesión, a las ocupaciones, a lo conocido, a lo habitual (de ahí el apego a aspectos o cosas que pueden dificultar su individualidad). Esto implica, centrarse en lo relevante, en lo esencial, en sí misma.
  • Se debe aceptar la sombra (lo inconsciente), aquellos aspectos de la personalidad que durante la primera mitad de la vida habían sido rechazados. Pero es frecuente que en la segunda mitad de la vida, la mujer cree que por fin se puede vivir lo reprimido. Pero en lugar de integrarlo se cae victima de lo no vivido y se reprime lo hasta entonces vivido. Así permanece la represión y solamente cambia de objeto. Con la represión continúa la perturbación del equilibrio. Se sucumbe al error pues un valor opuesto ha abolido el valor que hasta entonces tuvo vigencia. Pero ningún valor ni ninguna verdad de nuestra vida se puede negar sin más con su contrario sino que más bien son correlativos. Con ello, se puede observar que lo que se debe hacer en la segunda mitad de la vida no es vivir lo rechazado, lo no vivido, sino integrar ambas cosas: lo vivido (que nos da experiencia) y lo no vivido (los deseos), lograr una unidad, una totalidad.
  • En la segunda mitad de la vida la mujer debe confesarse y decirse que todo lo que le atrae del hombre lo lleva en si misma. Descubrir que tiene muchas capacidades que no ha explorado ni explotado, y que ello la pudieron haber conducido a que dependiera enormemente del hombre (padre, esposo, etc.).
  • Para la mujer, en esta etapa de su vida, las exigencias laborales, ascéticas y morales son importantes para salir desde su ser maternal, cobijante y protector y llegar al empeño práctico y a la responsabilidad.
  • El verdadero problema que el ser humano enfrenta en la segunda mitad de su vida es, en última instancia, su actitud ante la muerte. La curva psíquica de la vida en su declinar marcha hacia la muerte. Es frecuente que la mujer, en lugar de mirar hacia adelante, a la meta de la muerte, mire hacia atrás, al pasado. Mientras deploramos que un hombre de treinta años mire nostálgicamente a su infancia y permanezca pueril, la sociedad actual admira a las mujeres maduras que tienen aspecto juvenil y se comportan como jóvenes. Un signo típico de la angustia ante el futuro en la mujer es el aferrarse al tiempo de la juventud. ¿Quién no conoce a esas conmovedoras personas que evocan constantemente sus tiempos de estudiantes y que solamente en esa memoria de sus heroicos tiempos homéricos pueden encender la llama de la vida, pero que por lo demás están acartonados en un filisteismo sin esperanza?

Es indudable que estas no son las únicas tareas que la mujer debe enfrentar en la segunda mitad de su vida, sino son simplemente para que la mujer reflexione sobre sí misma y empiece el largo camino de su autodescubrimiento. Una tarea llena de riesgos, pero también llena de promesas. Exige menos conocimientos psicológicos y más autoconocimiento y reflexión.

A medida que la mujer vaya despertando de su largo letargo y se vaya sacudiendo las cadenas impuestas por el hombre y la sociedad, se irá dando cuenta de dos cosas: primero, que no es tan difícil ni tan arriesgado romper con lo establecido. Segundo, que la base fundamental de su confinamiento, los “valores” religiosos y morales tradicionales, el temor al castigo “divino”, es una pura patraña inventada por el hombre que se sacó de la manga un “dios machista” y toda una serie de preceptos obligatorios.

Entonces, a la mujer sólo le queda un último escollo, ella misma, pero paradójicamente el resultado de esta autoconfrontación es aceptarse a si mismas, ser capaces de reconciliarse consigo mismas y por ello se reconcilian también con las circunstancias y los acontecimientos contradictorios.

Así, la liberación que la mujer debe lograr en la segunda mitad de su vida pasa por el reencuentro con Dios (No un Dios externo, impuesto, sino el descubrimiento de la disponibilidad para volverse hacia el interior para oír al Dios que está en nosotros), descubriendo su naturaleza femenina, y por la potenciación de lo femenino, energía que deberá envolverlo todo, compenetrarlo todo, y que implica que muchos conceptos y valores sean transformados, incluso en la mente de la misma mujer, porque su forma de pensar, y de vivir, emana de una educación machista, siendo en muchos casos, la mujer, la primera en poner trabas a su propia liberación.
La liberación de la mujer ya está en marcha y no tiene vuelta atrás. Y aunque todavía quede la mayor parte del camino por recorrer, ya surgen atisbos de lo que será un mundo en el que las mujeres ocupen el lugar que les corresponde.

LUCHA LIBRE “Ritualización social de la agresión”

De Concepción Arroyo Martínez para el Instituto Mexicano de la Pareja

“Viejo o adolescente, criollo o mestizo, general, obrero o licenciado, el mexicano se me aparece como un ser que se encierra y se preserva: máscara el rostro y máscara la sonrisa”  Octavio Paz.

Aparece sobre el ring el luchador: un NARCISO, en busca de su self object espejeador: EL PÚBLICO.  Los reflectores, los aplausos y las mentadas, le reconocen y le espejean. Trae consigo bellas mujeres y está untado de aceites, para que su ELLO se nutra de placer. Trae también a su inseparable otro yo: LA MÁSCARA, expresión de la personalidad suprarreal del hombre, su OTRO NOMBRE, porque el que le sirve para la vida cotidiana sería incapaz de revelarlo, “el no se raja”, el es un macho y éste es un deporte viril y no cosa de damas “ellas si se rajan”. Revelar su verdadera identidad sería como castrarlo: restarle hombría.

“El macho es un ser hermético, encerrado en sí mismo capaz de guardarse y guardar lo que se le confía”

Por esto él lucha por su vida a máscara contra caballera. El cuerpo es su herramienta, como lo era el de los guerreros prehispánicos y el salto, la patada, el golpe y la mordida son su defensa y en estos como en los otros, el miedo, la herida, la mutilación, la muerte. Igual que nuestros antepasados guerreros, estos ídolos del pueblo, son atletas de arduo entrenamiento aunque a los actuales luchadores la egolatría los pierde.

El luchador, lleva en él a un niño introvertido, dolido y temeroso que logra en la “ritualización social de la agresión” expresar la violencia reprimida a través de un PERSONAJE que le da fuerza y lo vive como si fuera el mismo: otro self-object. La ritualización está llena de glamour y es espectacular. Él es el protagonista.
Todas las miradas y expectativas están puestas sobre él. Son superhombres, héroes, crueles y despiadados y si el héroe gana, gana su admirador, si él pierde ya podrá cobrar venganza, con el espectador de junto que sí ganó.“El mexicano en sí considera la vida como lucha y mientras otros luchan abiertamente para el combate; nosotros acentuamos el carácter defensivo, listos para repeler el ataque”.

El público pasa de admirar e idolatrar a su luchador, a subirse al ring junto con él y llevar así su propia lucha: su propia catarsis y su propio ESPEJEO. Ahora es el espectador el que lucha y es reconocido o admirado a partir de los logros del Otro, “el otro que soy yo mismo” dice Octavio Paz, aquel que le responde sin pedirle nada a cambio.

Todos son ya parte del espectáculo, parte de este sutil enredo psicológico y así el público también libera la violencia reprimida y forma parte de este ritual social de agresión permitido. “Es mejor liberarlo aquí que llegar a gritarle a la señora” y “así sacamos la neurosis” se dicen unos a otros para justificar la liberación de su rabia: su enojo. Al mismo tiempo vemos que es el público femenino el que más vive está liberación, se transforman en otras que no son las mujercitas de su casa, aquí se pueden portar “como quieren” y “no como deben”, se vuelven machas y artemisas, aquí quieren demostrar que ellas “tampoco se rajan”, que su animus les habla, le entran al espejeo, al grito y a la mentada.

Tenemos arriba del ring la confrontación de las dos polaridades, un juego de fuerzas cósmicas: el BIEN Vs. el MAL, aquí luchan, nunca se integran o fusionan, porque “yo soy esto, no soy aquello”; el JAGUAR Vs. el AGUÍLA, el AGUA Vs. el FUEGO cuya parte más real es el sufrimiento y el dolor. En donde además por identificación, la SOMBRA se le escapa tanto al espectador como al luchador.

La forma se da en ademanes estereotipados en donde se evoca la no aceptada derrota, porque el héroe nunca pierde: el macho nunca se raja.

“Las malas palabras y los chistes caen como cascadas de pesos fuertes. En ocasiones, es cierto, la alegría acaba mal: hay riñas, injurias, balazos, cuchilladas. También esto forma parte de la fiesta. Porque el mexicano no se divierte: quiere sobrepasarse, saltar el muro de la soledad que el resto del año le incomunica. Todos están poseídos por la violencia y el frenesí. Las almas estallan como los colores. Las voces, los sentimientos ¿Se olvidan de sí mismos, muestran su verdadero rostro? Nadie lo sabe. Lo importante es abrirse paso, embriagarse de ruido, de gente, de color.” Octavio Paz

De la igualdad al Color

Esta fotografía fue coloreada digitalmente ya que es una imagen antigua y en blanco y negro, pero su particularidad es otra, tiene una verdadera historia que vale la pena leer, que nos impresionó y por ello, decidimos publicar este post.

Dorothy Counts fue la primera estudiante negra en ser admitida en una escuela pública norteamericana (de blancos). La fotografía retrata a su primer día de clases en la Universidad de Harry Harding, Carolina del Norte en Estados Unidos en 1957. El Vestido de Dorothy fue confeccionado por su abuela para su primer día de escuela.

Cientos de estudiantes la siguieron y acompañaron en  su llegada a la escuela. Algunos le arrojaron  cosas mientras que otros le hacían gestos obscenos. Los estudiantes gritaban para que regresara a casa. Dorothy siguió contenía la calma.

Este momento absurdo de violencia continuó en los días siguientes, exactamente, vivió 4 días de persecución e insultos.

Le arrojaban basura durante su tiempo de comida y su armario fue saqueado. Recibió  llamadas telefónicas amenazadoras, lo cual agravó aún más la situación. Finalmente, sus padres determinaron que sus vidas corrían peligro por lo que optaron por sacarla de la escuela.

Puede parecer poco, pero los cuatro días en que Dorothy trató de asistir a la Harry Harding High School fue de gran importancia para el movimiento de derechos civiles y el fin de la segregación racial en los Estados Unidos. Así, se demuestra que los prejuicios hacen a la gente ignorante y ciega-

A continuación el enlace del video con imágenes de los 4 días que Dorothy se enfrenta a este Inferno, con fe, dignidad, tolerancia, perseverancia y valentía frente a los prejuicios y la discriminación. Es sin duda, un ejemplo de la lucha por los derechos civiles y el derecho básico a la educación y garantizar la libertad, la igualdad y la fraternidad.

Liga del vídeo: http://youtu.be/Y7DUuAYK1RM

Fuente: Educa Tube.