¿Cómo entender la Sincronicidad?

Profesora Amaya Fernández Larragain

Instituto Mexicano de la Pareja.

sincronicidad

 

 

 

 

 

 

 

Sincronicidad  (sin-, del griego συν-, unión, y χρόνοςtiempo) es el término elegido por Carl Gustav Jung para aludir a «la simultaneidad de dos sucesos vinculados por el sentido pero de manera acausal».

«Así pues, emplearé el concepto general de sincronicidad en el sentido especial de una coincidencia temporal de dos o más sucesos relacionados entre sí de una manera no causal, cuyo contenido significativo sea igual o similar». (C.G Jung)

Dicho con otras palabras, se trata de una coincidencia tan grande que no podemos creer que sea producto de una mera casualidad o al menos intuimos que esa casualidad tiene un significado profundo que desconocemos, como si detrás de esas coincidencias se escondiera un mensaje oculto que no llegamos a desvelar.

Por este motivo Jung también las llamo “casualidades significativas”. Ej: pensar en alguien y en ese momento que suene el teléfono.

La sincronicidad se ve en nuestra vida, hay conexiones entre nuestros aconteceres internos y externos, y muchas veces la gran mayoría los desdeñamos

Es una coincidencia de eventos que son relevantes para la persona

  1. Coincidencia entre el contenido mental (pensamiento-sentimiento) con un evento exterior.
  2. Sueño o visión que coincide con el evento a distancia.
  3. Algo que ocurrirá en el futuro.

Aquí podemos ver un ejemplo del propio Jung y su experiencia con la sincronicidad.

«Una joven paciente soñó, en un momento decisivo de su tratamiento, que le regalaban un escarabajo de oro. Mientras ella me contaba el sueño yo estaba sentado de espaldas a la ventana cerrada. De repente, oí detrás de mí un ruido como si algo golpeara suavemente la ventana. Me di media vuelta y vi fuera un insecto volador que chocaba contra la ventana. Abrí la ventana y lo cacé al vuelo. Era la analogía más próxima a un escarabajo de oro que pueda darse en nuestras latitudes, a saber, un escarabeido (crisomélido), la Cetonia aurata, la «cetonia común», que al parecer, en contra de sus costumbres habituales, se vio en la necesidad de entrar en una habitación oscura precisamente en ese momento. Tengo que decir que no me había ocurrido nada semejante ni antes ni después de aquello, y que el sueño de aquella paciente sigue siendo un caso único en mi experiencia».

¿Qué es la meditación para mí?


Oscar Franco.

Profesor de Meditación del Instituto Mexicano de la Pareja. 

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Es la actividad central de mi vida. Es el método que uso para mantenerme despierto, para disminuir el deseo ansioso y para cultivar la capacidad de estar tranquilo, presente y contento. Es mi herramienta para dejar de ocasionar el mal, para hacer un poco de bien y muy especialmente para tratar de purificar las impurezas de los condicionamientos que se van acumulando con el paso del tiempo; esos hábitos repetitivos que dificultan la existencia y que son causa de tantos problemas.

Sobre nuestra verdadera naturaleza se deposita el polvo de esa serie de costumbres que normalmente identifico como “yo”. Cargamos en el cuerpo y en la mente residuos duros y sutiles de muchos actos torpes. Almacenamos ansiedad, impaciencia, agresividad, rencor, desconfianza, soberbia, queja, confusión y temor, entre muchos otros sentimientos y emociones que van dando forma a nuestra vida. Debajo de todos esos estados mentales y físicos con los que nos hemos identificado está nuestra verdadera naturaleza. En esa conciencia se hallan, en estado natural, la paz, la comprensión, el amor y la confianza.

Con la práctica de la meditación detecto la sensación física y mental de los venenos que me ofuscan, contemplándolos a la luz de la atención consciente. Veo cómo esa energía se manifiesta. Sigo quieto, respiro con calma y dejo que esos residuos se consuman en cierta medida. Sin duda es un proceso que puede ser muy largo, pero me parece lo más digno de practicarse, en tanto que tenemos vida. A lo largo de la práctica me he visto ser menos esclavo de los hábitos reactivos. He conseguido actuar con más conciencia y auténtica responsabilidad. Me siento bien y a veces no tanto, pero es parte del proceso de purificación.

Por supuesto, aún me falta mucho por andar. ¿Cuánto tiempo? Eso ya no importa. La intención de lograr la liberación está entre las cosas que han dejado de preocuparme. Ahora, simplemente sigo meditando, con fe.