La mujer en la segunda etapa de su vida

Aportación al IMP por Juan Antonio Díaz Becerra

Por mucho tiempo se había sostenido que las experiencias infantiles, y a lo sumo las de la adolescencia, eran los cimientos esenciales en los que se basaban las vivencias de la adultez, pero la mitad de la vida, entre los 35 y los 45 años aproximadamente, señala un punto crucial de cambio en el desarrollo del ser humano que debe ser considerado.

La vida humana puede compararse con el recorrido del sol. Por la mañana asciende e ilumina el mundo. Al mediodía alcanza su cenit y sus rayos comienzan a disminuir y decaer. La tarde es tan importante como la mañana. Sin embargo, sus leyes son distintas. Para el ser humano esto significa el reconocimiento de la curva vital que desde su mitad ha de ajustarse a la realidad interior en lugar de la realidad exterior. Ahora se exige la reducción a lo esencial, el camino hacia lo interior, la introversión en lugar de la expansión.

Esto plantea a la mujer, objeto de este artículo, un sinfín de tareas que sí fuera posible generalizar serían:

  • Deberá, en lugar de estar como hasta entonces a la escucha de las expectativas del mundo, prestar su oído a la voz interior y poner manos a la obra del desarrollo de su personalidad interior.
  • Dejar de aferrarse crispadamente a su personna (Mascara), a la identidad sin humor, a la profesión, a las ocupaciones, a lo conocido, a lo habitual (de ahí el apego a aspectos o cosas que pueden dificultar su individualidad). Esto implica, centrarse en lo relevante, en lo esencial, en sí misma.
  • Se debe aceptar la sombra (lo inconsciente), aquellos aspectos de la personalidad que durante la primera mitad de la vida habían sido rechazados. Pero es frecuente que en la segunda mitad de la vida, la mujer cree que por fin se puede vivir lo reprimido. Pero en lugar de integrarlo se cae victima de lo no vivido y se reprime lo hasta entonces vivido. Así permanece la represión y solamente cambia de objeto. Con la represión continúa la perturbación del equilibrio. Se sucumbe al error pues un valor opuesto ha abolido el valor que hasta entonces tuvo vigencia. Pero ningún valor ni ninguna verdad de nuestra vida se puede negar sin más con su contrario sino que más bien son correlativos. Con ello, se puede observar que lo que se debe hacer en la segunda mitad de la vida no es vivir lo rechazado, lo no vivido, sino integrar ambas cosas: lo vivido (que nos da experiencia) y lo no vivido (los deseos), lograr una unidad, una totalidad.
  • En la segunda mitad de la vida la mujer debe confesarse y decirse que todo lo que le atrae del hombre lo lleva en si misma. Descubrir que tiene muchas capacidades que no ha explorado ni explotado, y que ello la pudieron haber conducido a que dependiera enormemente del hombre (padre, esposo, etc.).
  • Para la mujer, en esta etapa de su vida, las exigencias laborales, ascéticas y morales son importantes para salir desde su ser maternal, cobijante y protector y llegar al empeño práctico y a la responsabilidad.
  • El verdadero problema que el ser humano enfrenta en la segunda mitad de su vida es, en última instancia, su actitud ante la muerte. La curva psíquica de la vida en su declinar marcha hacia la muerte. Es frecuente que la mujer, en lugar de mirar hacia adelante, a la meta de la muerte, mire hacia atrás, al pasado. Mientras deploramos que un hombre de treinta años mire nostálgicamente a su infancia y permanezca pueril, la sociedad actual admira a las mujeres maduras que tienen aspecto juvenil y se comportan como jóvenes. Un signo típico de la angustia ante el futuro en la mujer es el aferrarse al tiempo de la juventud. ¿Quién no conoce a esas conmovedoras personas que evocan constantemente sus tiempos de estudiantes y que solamente en esa memoria de sus heroicos tiempos homéricos pueden encender la llama de la vida, pero que por lo demás están acartonados en un filisteismo sin esperanza?

Es indudable que estas no son las únicas tareas que la mujer debe enfrentar en la segunda mitad de su vida, sino son simplemente para que la mujer reflexione sobre sí misma y empiece el largo camino de su autodescubrimiento. Una tarea llena de riesgos, pero también llena de promesas. Exige menos conocimientos psicológicos y más autoconocimiento y reflexión.

A medida que la mujer vaya despertando de su largo letargo y se vaya sacudiendo las cadenas impuestas por el hombre y la sociedad, se irá dando cuenta de dos cosas: primero, que no es tan difícil ni tan arriesgado romper con lo establecido. Segundo, que la base fundamental de su confinamiento, los “valores” religiosos y morales tradicionales, el temor al castigo “divino”, es una pura patraña inventada por el hombre que se sacó de la manga un “dios machista” y toda una serie de preceptos obligatorios.

Entonces, a la mujer sólo le queda un último escollo, ella misma, pero paradójicamente el resultado de esta autoconfrontación es aceptarse a si mismas, ser capaces de reconciliarse consigo mismas y por ello se reconcilian también con las circunstancias y los acontecimientos contradictorios.

Así, la liberación que la mujer debe lograr en la segunda mitad de su vida pasa por el reencuentro con Dios (No un Dios externo, impuesto, sino el descubrimiento de la disponibilidad para volverse hacia el interior para oír al Dios que está en nosotros), descubriendo su naturaleza femenina, y por la potenciación de lo femenino, energía que deberá envolverlo todo, compenetrarlo todo, y que implica que muchos conceptos y valores sean transformados, incluso en la mente de la misma mujer, porque su forma de pensar, y de vivir, emana de una educación machista, siendo en muchos casos, la mujer, la primera en poner trabas a su propia liberación.
La liberación de la mujer ya está en marcha y no tiene vuelta atrás. Y aunque todavía quede la mayor parte del camino por recorrer, ya surgen atisbos de lo que será un mundo en el que las mujeres ocupen el lugar que les corresponde.

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De la igualdad al Color

Esta fotografía fue coloreada digitalmente ya que es una imagen antigua y en blanco y negro, pero su particularidad es otra, tiene una verdadera historia que vale la pena leer, que nos impresionó y por ello, decidimos publicar este post.

Dorothy Counts fue la primera estudiante negra en ser admitida en una escuela pública norteamericana (de blancos). La fotografía retrata a su primer día de clases en la Universidad de Harry Harding, Carolina del Norte en Estados Unidos en 1957. El Vestido de Dorothy fue confeccionado por su abuela para su primer día de escuela.

Cientos de estudiantes la siguieron y acompañaron en  su llegada a la escuela. Algunos le arrojaron  cosas mientras que otros le hacían gestos obscenos. Los estudiantes gritaban para que regresara a casa. Dorothy siguió contenía la calma.

Este momento absurdo de violencia continuó en los días siguientes, exactamente, vivió 4 días de persecución e insultos.

Le arrojaban basura durante su tiempo de comida y su armario fue saqueado. Recibió  llamadas telefónicas amenazadoras, lo cual agravó aún más la situación. Finalmente, sus padres determinaron que sus vidas corrían peligro por lo que optaron por sacarla de la escuela.

Puede parecer poco, pero los cuatro días en que Dorothy trató de asistir a la Harry Harding High School fue de gran importancia para el movimiento de derechos civiles y el fin de la segregación racial en los Estados Unidos. Así, se demuestra que los prejuicios hacen a la gente ignorante y ciega-

A continuación el enlace del video con imágenes de los 4 días que Dorothy se enfrenta a este Inferno, con fe, dignidad, tolerancia, perseverancia y valentía frente a los prejuicios y la discriminación. Es sin duda, un ejemplo de la lucha por los derechos civiles y el derecho básico a la educación y garantizar la libertad, la igualdad y la fraternidad.

Liga del vídeo: http://youtu.be/Y7DUuAYK1RM

Fuente: Educa Tube.

LA MUJER Y LA SATISFACCIÓN MARITAL (Conclusión).

Conclusión

Mariana Margalef Mendoza
Aporte para el Instituto Mexicano de la Pareja

 

http://tiempodemujer.files.wordpress.com     A través de las tres publicaciones pasadas, hemos expuesto que se puede inferir que la satisfacción marital, es la actitud que el sujeto tiene hacia su relación marital y hacia su cónyuge y que su evaluación está sujeta a factores internos (rasgos de personalidad, valores, creencias, etc.) y a factores externos (como por ejemplo el nivel de comunicación que se experimente con el cónyuge).

Además, se puede considerar que la satisfacción que experimente la mujer en su matrimonio depende de una diversidad de factores, entre los cuales se encuentran los siguientes:

  • Los valores y las creencias que la mujer tenga sobre la institución matrimonial, en este sentido entre más conservadora sea su escala de valores, pudiese ser que la conlleve a sentirse más satisfecha en dicho estado civil.
  • La idealización que siga manteniendo y conservando de su pareja (que mantenga de una forma u otra lo que la sociedad dicta como “un buen marido”).
  • De que si tiene que trabajar, sea más bien por desarrollo personal y no por necesidad (trabajo voluntario).
  • Del número y edad de los hijos.
  • Del ciclo vital de la pareja por la que estén atravesando (duración del matrimonio).
  • Que se dé una relación de “compañerismo” con el cónyuge.
  • Que sean satisfechas sus necesidades de afecto y sexuales (con lo cual la mujer reduce la posibilidad de buscar una relación extra marital).
  • Que experimente fuertes sentimientos de seguridad dentro de su matrimonio.
  • Un nivel adecuado de celos pues implicaría “un deseo de seguir cerca de la persona adecuada”.
  • Por la presencia de diversos rasgos de personalidad que señalen un manejo estable de las emociones. Las personas satisfactoriamente casadas se caracterizan como emocionalmente estables, consideradas por otros como dóciles, sensibles. Seguras de sí mismas y emocionalmente dependientes. Así mismo, hay que considerar la autoestima, la competencia personal, la orientación al logro
  • De un nivel adecuado de comunicación, que sea reflejo de un grado satisfactorio de intimidad.
  • De la vida espiritual compartida entre los miembros de la familia.
  • De la capacidad del sistema familiar para mantener los límites lo suficientemente permeables que le faciliten a la mujer involucrarse e interactuar fuera del sistema familiar. Lo cual señalaría el hecho de que la mujer ya no quiere que su único rol sea dentro del hogar.
  • Verse libres de un nivel patológico de estrés. Es indudable que estos aspectos, no son los únicos que influyen en la satisfacción marital de la mujer, pero pueden ser considerados como un inicio para seguir reflexionando sobre el tema y para planear investigaciones que confirmen o rechacen estos supuestos.

Además, sea como sea, queda reflejado que el nivel de satisfacción marital que la mujer experimente dentro de su matrimonio se relacionara con su calidad de vida.

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Mujer y la Satisfacción Marital (Tercera Entrega)   Impacto de la satisfacción marital en la mujer en las distintas áreas de su vida
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MUJER Y LA SATISFACCIÓN MARITAL (Tercera Entrega)

Impacto de la satisfacción marital en la mujer en las distintas áreas de su vida

Mariana Margalef Mendoza
Aporte académico realizado en el IMP

Imágen contenida en http://infinitospensamientos.files.wordpress.com Antes de adentrarnos directamente en este tema, es necesario describir algunas investigaciones referentes a cómo experimentan el matrimonio los hombres y las mujeres.

En el estudio que Rhyne (citado por Valtierra, 1993) realizo, encontró que los hombres y las mujeres evalúan de diferente manera sus matrimonios. Las mujeres tienden a estar más satisfechas si sus necesidades sexuales son llenadas, mientras que los hombres están satisfechos con la ayuda que la mujer da en el hogar, el tiempo que esta pasa con los hijos y la amistad. También las mujeres tienden a enfocar más sobre los aspectos de compañerismo en el matrimonio que los hombres. Como se puede observar, existen diferencias de género en la evaluación de los aspectos subjetivos dentro del matrimonio, así como de las evaluaciones generales de la calidad marital.

También se ha visto que para las mujeres resulta más difícil ajustarse a la vida y al matrimonio específicamente. “Aunque las razones no son claras, existe mucha evidencia de que para las mujeres, más que para los hombres, resulta más difícil ajustarse a la vida y al matrimonio” (Barry, 1982).

Otros estudio, indican que las mujeres son más dependientes y ansiosas, menos seguras, menos auto- suficientes y sé auto- aceptan menos, así como más alertas a problemas personales. En general, es la mujer la que tiene que hacer el mayor ajuste dentro del matrimonio. (Barry; 1982).

Por otra parte, son escasos los estudios que han relacionado el funcionamiento familiar, definido éste como los patrones de comportamiento de la familia de acuerdo con algunas dimensiones como la cohesión, la comunicación, los roles, la estructura del poder, la resolución de conflictos, el involucramiento y expresión de los afectos, el control de la conducta, con el bienestar subjetivo de los miembros de la familia, especialmente sobre el impacto que la satisfacción marital tiene en la vida de la mujer. Sin embargo, se han hecho numerosas investigaciones acerca de cómo la satisfacción marital impacta en la calidad de vida de la pareja y de la mujer en particular, y se ha podido observar que están relacionados con aspectos psicológicos y sociales similares.

A continuación se describen algunos hallazgos empíricos que muestran la dirección de la relación entre estos dos constructos.

Cuando se ha relacionado el funcionamiento de la familia con algunas variables de la familia de origen, algunos autores coinciden en que los patrones de comportamiento de la familia de origen, el grado de intimidad o distancia que establecen los miembros entre sí al relacionar, los roles, los estilos de comunicación, las reglas familiares y la expresión de los sentimientos, se aprenden en la familia de origen e influyen sobre el tipo de pareja y dinámica familiar que la mujer busca establecer mas tarde. A su vez, quienes han estudiado la calidad de vida concluyen que el grado de satisfacción de una necesidad, influye en la valoración que se confiere, de manera que la satisfacción o calidad de vida estará enormemente influida por las actitudes y conductas procedentes de una o dos familias anteriores. La familia de origen es el modelo consciente o inconsciente de la vida familiar que uno espera (Valbuena, 1993).

Asimismo, este autor pudo corroborar que la percepción de la salud de la familia de origen, el tamaño de la familia actual y el estatus socioeconómico de la familia de origen, fueron estadísticamente significativos para predecir la percepción de las mujeres del funcionamiento de la familia actual. Altos niveles de salud percibida en la familia de origen tendieron a acompañar altos niveles de salud y calidad de vida familiar actual.

A su vez, la calidad de la relación de pareja está también relacionada con la calidad de vida. Existe evidencia empírica que sustenta que la satisfacción marital es uno de los mejores predictores de la felicidad, (Beiser citado por Beckman, 1978).

Flanagan (citado por Barañano, 1992) encontró que más del 80 % de la muestra que estudio, considero que tener una relación cercana con la pareja era muy importante en su calidad de vida.

También se ha encontrado que la relación con los hijos, es un aspecto de la vida que se asocia con la calidad de vida. Flanagan (citado por Barañano, 1992) pudo encontrar que el área más frecuentemente mencionada como aspecto importante de la vida, para las mujeres de 50 y 70 años, fue haber tenido hijos.

Según algunos autores, además de la estructura, el ciclo vital de la familia y las interacciones familiares, un elemento de gran importancia que afectara la calidad de vida de la mujer es la vida espiritual compartida entre los miembros de la familia. Si bien Lewis (citado por Grezemkovsky et al, 1986) cuestiona la idea de que la estructura familiar sea resultado de determinados valores, considera necesario profundizar en la manera como la estructura podrá influir en que la familia tenga ciertas creencias y valores.

Fotografía contenida en http://amorsinsecretos.blogspot.mx/2008_10_01_archive.htmlOtro de los aspectos de la vida familiar que se ha encontrado relacionado de manera importante con la calidad de vida, es la capacidad del sistema familiar para mantener los limites lo suficientemente permeables que le faciliten a la mujer involucrarse e interactuar fuera del sistema familiar. Esta capacidad de relacionarse fuera del sistema familiar, es aprendida en la familia de origen y estará relacionada más tarde con el gusto por relacionarse y con la extroversión (Bolen y Webster, 1986).

Asimismo, son numerosos los autores que han encontrado que la capacidad de la mujer para socializar, es un elemento fundamental de la calidad de vida.

A este respecto, Oppong, Ironside y Kennedy, encontraron que la satisfacción marital, y la relación que se tiene con amigos es importante. Harding encontró que el afecto positivo, factor que se asocia con variables relacionadas con la satisfacción en diferentes áreas de la vida sobre todo en la satisfacción marital, predecía la satisfacción con la familia, con los amigos con la extroversión y con las amplias redes sociales (citados por Brodbar, 1986) .

Según Abey y Andrews (citado por Rogers, 1978) las interacciones de las personas con su mundo social afectaran un buen numero de factores psicosociales apoyo, social, estrés, percepción del control interno y externo y desempeño personal y laboral que a su vez afectaran sus propios estados de depresión y ansiedad, los cuales determinan la sensación de bienestar o calidad de vida percibida.

Otros autores, como Holmstrom y Wearing (citados por Rogers, 1978) han encontrado que la extroversión parece ser una de las dimensiones de la personalidad más importantes para predecir el bienestar. Según estos autores las personas más extrovertidas en muchas ocasiones son las más ajustadas y las más felices.

Otras variables psicológicas que se han relacionado, tanto con el funcionamiento de la familia como con la calidad de vida de la mujer son el locus de control, la autoestima, la competencia personal, la orientación al logro y estrés (Etorre, 1976).

Sobre esta última, se ha podido observar que la estructura familiar afecta de manera importante el estrés normativo y el estrés severo y viceversa, es decir, si las familias están expuestas a estrés severo y crónico, la estructura básica de la organización familiar puede cambiar en el siguiente sentido; de flexible a dominante sumisa, conflictiva, y caótica. A su vez, el estrés tiene un impacto negativo en el bienestar. Las personas bajo condiciones de estrés tienen impacto negativo el bienestar. Las personas bajo condiciones de estrés son más susceptibles de enfermedad, depresión y ansiedad y disminución de la auto confianza (Lewis citado por Mc Namara y Bahr, 1980).

Bibliografía contenida en la Primera entrega de la categoría y cuyo link se encuentra en la parte inferior.

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Factores que favorecen la satisfacción marital en la mujer


Mariana Margalef Mendoza
Aporte académico realizado en el IMP

Existen muchos factores que afectan la satisfacción marital, entre ellos se puede mencionar el afecto entre una pareja de casados, el cual es una variable subjetiva que ayuda a comprender mejor la experiencia matrimonial. En general entre mas satisfechas estén las personas en tales características como el amor, el afecto, la amistad, el interés y la satisfacción sexual, más satisfactorios estarán con sus matrimonios (Diaz- Loving, Andrade y Pick, 1988).

Fotografía contenida en http://publimetro.pe/mujeres/2787En lo que se refiere a la satisfacción conyugal entre sexos, algunos autores reportan diferencias. Siendo uno de los hallazgos consistentes en esta área que los hombres tienden a estar más satisfechos con sus matrimonios que las mujeres (Rhyne, citado por Valtierra, 1993).

También se ha observado que otro factor que afecta la satisfacción marital es la percepción interpersonal entre los miembros de la pareja, concluyendo que la felicidad marital se relaciona con la percepción que la esposa tiene del marido y la congruencia con la autopercepción de él. (Tharp, Luckey, Kotar, citado por Renne, 1970).

“Esta congruencia se relaciona con definiciones culturalmente aceptadas de lo que un buen marido debe ser”. (Barry, 1982). Ninguno de estos estudios encontró una relación entre el ajuste marital y la congruencia entre la percepción que el marido tiene de su mujer y el auto – percepción de ella. Por su parte, Rollins y Galligan (1978) encontraron que las mujeres se ven mas afectadas en su satisfacción marital por la edad y la presencia de niños, que los hombres.

Estas diferencias de género (hombre – mujer) también han sido relacionadas con diferentes aspectos objetivos del matrimonio, tales como duración del matrimonio, número y edad de los hijos, empleo de la esposa fuera del hogar relacionado al puesto que esta ocupa y el círculo familiar. Con relación a la duración del matrimonio Cinbalo, Fling y Mouusaw (citados por Chávez – Barreto, 1986) realizaron una investigación en la que participaron 32 parejas, entre los 22 y 45 años de edad, a los cuales se les pidió que completaran dos cuestionarios cortos y que ordenaran en rangos una lista de atributos. Los cuestionarios fueron diseñados de tal manera que uno media el amor y otro media el agrado. El ordenamiento era de atributos que parecían tener una alta prioridad tanto en hombres como en mujeres en cuanto al éxito en el matrimonio. Estos atributos eran: Ayuda por parte del otro cónyuge, compañía, familia, sentimiento de amor, afecto, seguridad y sexo. Se encontró que “conforme aumenta la duración del matrimonio, la importancia en el sexo incrementa, mientras que la seguridad y los puntajes en el amor disminuyen. Los resultados fueron atribuidos a los cambios en la personalidad de los maridos o de las esposas y /o a la posibilidad de que el matrimonio puede satisfacer las necesidades de seguridad pero no las necesidades sexuales y de amor de estas parejas”

Por otro lado, la participación en la fuerza laboral de la esposa es un factor muy importante para la satisfacción marital, ya que se ha visto que cuando el status del empleo es alto, así como la remuneración económica en la mujer, el hombre tiende a estar menos satisfecho (White, 1983). Con relación a la fuerza laboral de la mujer y la satisfacción marital Blant, (citado por Chávez – Barreto, 1986) llevo a cabo un estudio en una muestra de mexicano- americanos y encuentran que los maridos están menos satisfechos cuando la esposa trabaja y las mujeres están más satisfechas cuando realizan un trabajo voluntario.

En cuanto a la clase social, que también interviene como factor en la satisfacción marital se ha encontrado que en parejas de clase baja, dividiendo la muestra de acuerdo a la ocupación, los maridos tienden a estar menos satisfechos con relación a la fuerza laboral de la mujer (Bean, Curtis, Marcum, 1977) ya que se observa que cuando la mujer trabaja y tiene un buen puesto, el hombre tiende a estar menos satisfecho.

Él número de hijos que tiene la pareja es otra variable de relevancia en el contexto de la satisfacción marital. Varios autores concuerdan que los hijos tienen un efecto negativo sobre la interacción marital (Pick y Andrade, 1988) especialmente cuando los hijos son pequeños (Glenn y Weaver, 1978). Contrario a esto, Luckey y Bain (1970) mostraron que los niños son la mayor satisfacción tanto para matrimonios satisfechos como insatisfechos. No obstante para las parejas satisfechas el compañerismo resulta ser otra de sus principales satisfacciones. Por lo cual se puede concluir que la presencia de los hijos, aunque es una fuente de satisfacción en el matrimonio no es la única en una relación marital; así mismo sería conveniente evaluar esta satisfacción en parejas sin hijos.

Feldman (1964) ha visto que los hijos afectan la interacción marital de manera tal que existe una relación negativa entre número de hijos, satisfacción marital y ajuste marital. Parece ser que el hecho de tener muchos hijos y máxime cuando estos requieren de mayor atención de parte de los padres, es un aspecto que interfiere en la satisfacción marital, lo cual de alguna manera está relacionado con etapas del matrimonio o ciclo vital.

Se ha observado que la satisfacción y la interacción marital, entre las parejas que tienen hijos, son inferiores a la de aquellos que no los tienen (Feldman, 1964). En otro estudio se informo que las parejas que se encontraban en el proceso de crianza de los hijos estaban menos satisfechos con su relación conyugal, que las parejas sin hijos o los matrimonios cuyos hijos ya eran adultos y vivían lejos del hogar materno (Renne, 1970). Respecto al tamaño de la familia, ya desde los años 30as se mencionaba que había una relación negativa entre el número de hijos y los diferentes aspectos de la adaptación de los esposos. Diversos estudios posteriores han confirmado estos resultados (Glenn y Weaver, 1978).

Luckey y Bain (1970) analizan a 80 parejas de casados a los que dividió en satisfechos y no satisfechos en su matrimonio, con el propósito de demostrar el efecto de los hijos en la satisfacción marital. Los resultados indicaron que las parejas no satisfechas con su matrimonio daban a los hijos como la mayor y única satisfacción; la compañía se relaciona mas con las parejas satisfechas al compararse con las no satisfechas, ó sea, que las primeras encuentran su matrimonio realizado por la compañía del otro, mientras que las parejas que se encuentran poco en el compañerismo, se apoyan principalmente en sus hijos para la satisfacción. También analizaron el tamaño de la familia, el orden de nacimiento, sexo y patrones de esparcimiento y encontraron que no están asociados con la satisfacción marital.

La presencia o ausencia de hijos, así como el número de estos contribuyen en la relación matrimonial. La investigación en los años setenta ha confirmado el hecho de que el nacimiento de un hijo tiene un impacto negativo en la mayoría de los matrimonios especialmente en la mujer (Esquivel, 1989); esto quizá podría ser cultural ya que la mujer es la que tiene la relación directa con el hijo.

Otro factor que interviene en la satisfacción marital son los celos, en los que se observa que los sujetos más satisfechos sienten más celos de su pareja (Díaz – Loving et al. 1988). Esto quiere decir que a mayor satisfacción marital, mayor son los celos. Este estudio nos lleva a dudar la clásica afirmación de que la gente que se siente insegura de su relación es la más apta para sentir celos, habiendo estudios que encuentran lo opuesto; la gente satisfecha maritalmente es la que siente más celos de su pareja.

Esto se explicaría debido a que se habla de celos como una sola dimensión y no se contemplan las diferentes dimensiones (enojo, confianza, dolor, intriga,) que diversos teóricos (Bryson; Durbin; Mead, Plutick; citados en Diaz Loving, Rivera y Flores, 1986) han concebido como centrales en el estudio de este constructo.

Otro aspecto importante en la satisfacción marital y sobre todo en esta época de revolución sexual y liberación femenina es el análisis que se ha hecho sobre la cohabitación antes del matrimonio. La evidencia acumulada hasta la fecha indica que mientras el vivir juntos antes del matrimonio se está convirtiendo en una fase de cortejar, la cohabitación no tiene una ventaja particular sobre prácticas más tradicionales al asegurar a una pareja la compatibilidad en el “matrimonio” (De Maris y Leslie, 1984).

La investigación que sobre este punto se ha hecho, ha demostrado que la cohabitación antes del matrimonio se asocia con satisfacción marital baja tanto para los maridos como para las esposas, así como en la comunicación marital. (De Maris y Leslie, 1984). Aunque se puede decir que las parejas que han cohabitado antes del matrimonio han experimentado algunas de las realidades y consecuencias del vivir junto, perciben una baja en la satisfacción marital ya que no hacen ningún esfuerzo para el ajuste que sigue a los primeros años de casados, aunque lo que sí tendrán es una base para mejorar la selección de la pareja subsecuentemente, en caso de que la haya.

Las relaciones extramaritales son otro de los factores que se asocian con la satisfacción marital. Estas actividades (coito extra marital) pueden afectar directamente la cualidad marital consecuentemente, la estabilidad, marital (ya sea que el matrimonio se mantenga intacto o no). El sexo extra marital puede ser visto ya sea como causa o como consecuencia de los problemas maritales- o como no relacionados a ellos. Es probable que para algunos individuos el sexo extra marital y los problemas maritales recíprocamente influencien unos a otros y culminen en divorcio (Spanier y Margolis, 1983).

Entre los factores que se asocian al porque de la búsqueda de una relación sexual extra marital, se pueden mencionar el estar descontento con el matrimonio o el matrimonio en sí y la rutina y aburrimiento dentro de este. Diaz- Loving, Pick y Andrade (1988) mencionan que en las mujeres las relaciones extra maritales son un reflejo de bajo afecto y funcionalidad en la relación y que en los hombres se origina en la insatisfacción sexual y en la laxitud normativa.

Con respecto a las relaciones extramaritales y su relación con la satisfacción marital. Spanier y Margolis (1983) examinaron los factores relacionados a la ocurrencia de relaciones sexuales extramaritales entre 205 individuos cuyos matrimonios terminaron en separación o divorcio y el impacto de la participación en el coito extra marital en el ajuste post marital. Se hipotetizó que la experiencia sexual prematrimonial, calidad del sexo dentro del matrimonio, duración del matrimonio, religiosidad y agitación física afecta la ocurrencia del coito extra marital. Ahí mismo se aplicaron pruebas para determinar si la participación en relaciones sexuales extramaritales incrementan, decrementan o no se tiene efecto en el ajuste post marital. Se encontró que la mayoría de los sujetos que experimentaron relaciones sexuales extramaritales, reportaron que era un efecto más que una causa de los problemas maritales. La culpabilidad es producto de estas relaciones tanto para hombres como para las mujeres, pero los hombres experimentan menos culpabilidad. Las mujeres también reportan involucramiento emocional mayor con la pareja extra marital que los hombres. Las mujeres que culpan a su cónyuge o a otra persona de la ruptura de su matrimonio eran significativamente menos susceptibles de tener una relación extra marital, pero esto no se encontró en los hombres. La religiosidad no predice relaciones sexuales extramaritales. No se encontró relación alguna entre la presencia o ausencia de relaciones sexuales extramaritales y la calidad marital y aparentemente no esta relacionada al ajuste posterior al matrimonio.

Por otro lado, Bell, Turner y Rosen (1975) realizaron un estudio basado en respuestas de 2226 mujeres casadas tratando de analizar algunas de las variables que se relacionan con las mujeres que tienen coito extra marital con el propósito de brindar algunas claves para poder predecir la experiencia extra marital entre las mujeres casadas. Se encontró que la variable que predice mas el sexo extra marital es el valor que se le da al matrimonio: Así aquellas mujeres que evalúan bajo su matrimonio y además son sexualmente liberales y con un estilo de vida liberal se predice que tendrán un alto porcentaje de relaciones sexuales extramaritales y aquellas que evalúen altamente su matrimonio y que sean sexualmente conservadoras llevando un estilo de vida conservador, tendrán un bajo porcentaje de relaciones sexuales extramaritales.

Los factores de personalidad también se han asociado con el ajuste marital, y han sido medidos a través de pruebas de ajuste.
Las personas satisfactoriamente casadas se caracterizan como emocionalmente estables, consideradas por otros como dóciles, sensibles. Seguras de sí mismas y emocionalmente dependientes.
Los que no están felizmente casados, muestran características opuestas. (Barry, 1982).  En el análisis que hace el autor, cita a numerosos estudios en los que ha demostrado que la similitud en la personalidad se relaciona con el ajuste marital.

Esta similitud en la personalidad está más correlacionada con la satisfacción marital de los maridos que de las esposas como lo reportaron (Levinger y Briedlove, 19660). Si la personalidad del marido es “sana”, este tendrá más capacidad para dar apoyo emocional al matrimonio y por lo tanto mayor satisfacción

Por otra parte, se considera a la comunicación como uno de los elementos que más puede contribuir a la satisfacción en el matrimonio ya que la cantidad e intimidad de información intercambiada entre los esposos puede ser un indicador de que existe una relación positiva entre los cónyuges, Sin embargo otras investigaciones encuentran una relación curvilínea ya que menciona que la satisfacción marital se relaciona a niveles medios de divulgación marital; Ya que altos niveles de comunicación se perciben como innecesario lo que provoca una situación hostil o defecto negativo (Gilberto, 1956).

Finalmente, dentro de las variables que han sido consideradas para el estudio, están los cambios en la satisfacción marital con el tiempo. Se ha encontrado por un lado una relación en forma de “U” (Burr, 1970), es decir una satisfacción mayor al principio, un descenso en los años intermedios del matrimonio, seguido por un incremento posterior, mientras que otros estudios muestran un decremento lineal (Pick y Andrade, 1988). Quizá esta diferencia sea debido por un lado a las culturas en las que sé a medido y por otro lado a la interacción con otras variables, como el número de hijos.

Pineo (1961), adopta esta conclusión luego de analizar los datos obtenidos por Burgessy Wallin en su estudio longitudinal sobre el matrimonio. Para este autor, este proceso de desencanto se manifiesta como consecuencia del romanticismo presente durante la selección de pareja, lo que provoca una idealización que decae en el curso del matrimonio, la monotonía rutinaria y cotidianidad de la vida diaria, las bases románticas sobre las cuales se inicio una relación.

Como se puede ver la satisfacción marital depende de muchos factores, los cuales ayudan a incrementar o decrementar según sea la importancia que tienen cada uno de ellos con respecto a la misma.

 Bibliografía disponible en  la primera parte de la publicación.