Un chiste gráfico par aligerar la carga… regresamos la actividad a Diabloguemos.

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ANALISIS DEL LIBRO “PODER Y DESTRUCTIVIDAD EN PSICOTERAPIA”

Compartimos esta reflexión acerca del libro Poder y Destructividad en Psicoterapia de Adolf Guggenbhul- Craig y la labor del terapeuta, espero lo disfruten y dejen comentarios al respecto.

Por Kam Chai, estudiante de Maestría en Psicoterapia Individual y de Pareja en el IMP

librogugenbEn el siguiente artículo, realizo un análisis del libro totulado “Poder y Destructividad en Psicoterapia” de Adolf Guggenbhul- Craig, en el cual abordo diversos conceptos e ideas que se desarollan a lo largo de su obra. Al comenzar con este análisis me cuestiono de manera inmediata si el supuesto “poder” me es otorgado por la sociedad o si yo decido tomarlo aunque no me confiera, o si es un poder atribuido desde los planos más elevados como el espiritual o un dios.

De Igual forma cómo saber qué es lo necesario mas no lo mejor, exclusivamente lo necesario, por ejemplo cómo poder sanar a los niños de familias disfuncionales, siguiendo el ejemplo, cómo saber si no estamos causando más daño del que ya hay o cómo saber si es lo que el niño o los padres necesitan, ya sea estar juntos o separados, cómo saber si el estar juntos es lo que necesitan, cómo intentar saber el destino de cada persona y no interferir en ello.

Por otra parte, también se menciona sobre cómo el Estado toma la custodia de niños y niñas y que según sus criterios puede estar en peligro la salud de los mismos. Con esto recuerdo cuando trabajaba en Locatel y llamaban para hacer reportes de maltrato y nosotros no sabíamos si eran falsas las versiones de los que llamaban o no, o si era alguna venganza para que algún padre o madre perdiera la custodia de su hijo, nosotros simplemente levantábamos un reporte de maltrato, es decir, los criterios para determinar la salud mental, la adaptación y lanormalidad aún no están claros.

Ahora bien, en esta profesión los psicoterapeutas estamos constantemente entre dos líneas que nos separan del abismo, es como si camináramos en la cuerda floja a metros del piso. Por un lado está lo que es mejor o más saludable para el paciente, según su medio, incluyendo su familia, amigos, maestros, jefes y terapeuta y del otro lado están sus deseos y necesidades, las satisfacciones y frustraciones personales del paciente,  el terapeuta puede ser esa barra que ayuda al equilibrio para no caer en alguno de ambos, si es que el paciente  aún no lo hace.

Dicen que el poder genera control, considero que una formas más aceptables y tal vez la más saludable seria el conocimiento, este genera el poder, aunque delicado en el campo de la psicología y sobre todo de la población con la que trabajamos voy a tratar de explicar.

PsicoterapiaEsher1Primero que nada dicen que buscamos lo que necesitamos y según lo necesitamos porque carecemos de, por ejemplo, parecido a el por qué buscamos comida porque por cubrir la carencia de ciertos nutrientes y vitaminas etc. Busco estudiar para satisfacer mis necesidades de conocimiento y disminuir mi carencia de ignorancia. Buscamos una pareja que en lo más profundo va a compensar desde la (dependencia) o a complementar desde (lo saludable) mis carencias, y a consecuencia, busca satisfacer mis necesidades. Estos y muchos otros ejemplos con la finalidad de mantener una homeostasis, es decir un equilibrio.

Ahora bien lo delicado está en que trabajamos con personas, seres que sienten y viven, es decir tenemos un poder incalculable, podemos tener el poder de hacer cambiar a un paciente y como al cambiar, también cambia su dinámica familiar,  luego su comunidad, y si cambia la comunidad cambia la naturaleza y luego el mundo, sigue el universo al que todos estamos ligados sin independencia, todos somos seres interdependientes.

En el texto dice que la sombra del médico es el charlatán mismo y yo agregaría uno más, esta sería la soberbia. Unas de las personas que nos pueden mostrar nuestra sombra  son los enemigos, conocen más nuestros puntos ciegos, recuerden a mayor persistencia mayor resistencia. Quiero pensar que si una persona logra pasar tanto tiempo generando autoconciencia perdemos de vista al inconsciente, siempre van de la mano. Es de suponerse que nos volveríamos locos si todo el tiempo tenemos presente a la conciencia y la inconciencia, pienso que la conciencia nos protege del inconsciente, ya que es el contenido que existe para salvaguardar al yo.

Me cuestiono también, acerca de que si la sombra se llamara así porque se encuentra debajo de nosotros y que sólo es proyectada y manifestada sólo cuando hay luz (es decir el conocimiento). La sombra nos sigue a todas partes, incluso cuando estamos dormidos o cuando corremos, la sombra no es clara, es oscura, no tiene detalles, sin embargo reconocemos cuál es la nuestra y  de la que nunca nos podremos desprender de ella. El nombre es sumamente acertado.

Por otra parte “mi ego” es lo que niego, lo que no quiero ver pero quién determina lo que se encuentra en la sombra. Por ejemplo, en el texto del libro dice que el otro puede ser parte de la sombra, si tiene honorarios altos o bajos y es quien lo determina, esto es, como terapeuta puedo ofrecer terapia porque quiero ayudar o porque quiero tener una mejor calidad de vida o porque llena mi “egoteca” al “salvar” a un paciente pienso que todo esto, lo cual no es dañino siempre y cuando mantenga un límite para no dañar a un tercero.

430101_360689957285451_874774817_nMuy comúnmente caemos en el error de decir que el paciente no ha podido ver al terapeuta como tal, más bien ve al padre, a la hija, al tío etc. Lo cual es un gran error porque se está dando por hecho que el terapeuta y el tío son completamente iguales y jamás va a existir esa igualdad, tendemos a generalizar a igualar a personas les quitamos identidad. Voy a mencionar otro ejemplo, cuando una persona se siente triste se dice deprimida, cuando una persona es ordenada se le dice obsesiva,  tenemos a determinar algunas características en común con síntomas del trastorno, en el momento en que hay transferencia al relación y el vínculo una vez por lo que tenemos dos opciones, quedarnos con esa transferencia y género con un vacío estéril o intentar conocer y comprender al otro desde su pasado, presente y futuro y generar un vacío fértil. Una de las formas en que podemos conocer el contenido de la sombra es la pareja y podría decir que sólo el cincuenta por ciento, ya que  en el otro cincuenta, está vertida la proyección de su misma sombra de la pareja. A pesar de eso, no deja de ser real esta opinión, ya que en la pareja, la sombra está dentro y fuera.

 En el texto, menciona que el potencial psíquico de un individuo es limitado y no estoy de acuerdo con esta afirmación. En el momento en que se habla de potencia, automáticamente se habla de un desarrollo, además la conciencia es tan infinita como el universo y sólo hasta el momento en que alguien encuentre un límite aceptaré la firme creencia que tanto la conciencia, la sombra y el inconsciente son infinitos

Yo pienso que parte de nuestra sombra tiene información sumamente sabia, y lo explicaré  a continuación. La vista y el oído son dos de los sentidos por los que recibimos los estímulos que captan nuestra atención, después nuestro consciente la procesa y retroalimenta, sin embargo el hecho de que nos prestemos atención a ciertos estímulos no quiere decir que no la recibamos y que de igual forma no la procesemos de manera inconsciente, y cómo saber si la dirección que le damos a la terapia es desde nuestra conciencia o desde nuestra sombra, yo pienso que ambas aportan un camino importante.

En alguna parte del alma del analista, hay un fantasma que quiere el absoluto dominio del paciente, es por ello que es tan importante trabajar en nuestra terapia con nuestro arquetipo padre o madre, con la dependencia con nuestra agresividad, nuestra prensa y vida, con nuestro ego y frustración con nuestros delirios de grandeza etc. no hay que olvidar que sólo somos un medio de recursos para el paciente. Aunque la cura depende su mayoría del paciente mismo, no hay que confundirnos con la soberbia de muchos médicos por que cuando trabajamos más con nosotros mismos, curamos más profundo.

En el texto dice que sólo Dios tiene poder sobre otros y quisiera relacionarlo con la palabra que mencionan  al sujeto, esto coloca automáticamente al paciente en una posición vulnerable porque ese sujeto tiene que sujetarse de otro, como si no pudiera sostenerse por sí solo y por lo tanto como depende de nosotros. Continúo, si el paciente está sujeto a nosotros se convierte en un objeto, el cual podemos manipular y controlar. Debemos tener cuidado con ello.

Por otro lado, la palabra fracaso proviene del italiano fracassare, cuyo significado es “romperse algo estrepitosamente”. De cierta manera la etimología le da razón a nuestra parte emocional porque cuando experimentamos el fracaso, sentimos como si algo dentro de nosotros, literalmente se “rompiera”, tal vez nuestros sueños, ilusiones y los sentimientos; por lo tanto, podríamos decir que si el análisis está condenado al fracaso, es porque en diversas partes de nuestra vida también se rompen cosas, cosas que no se pueden reparar y que por más que coloquemos pegamento, no volverán a ser iguales. Entonces sí el análisis no ayuda, porque no basta con generar insigth, me pregunto ¿que sigue?, si ya me di cuenta ¿qué sigue?, Si relaliza análisis ¿ qué sigue?

Pienso que las respuestas están nosotros  en la función más importante como terapeutas, determinar qué dirección se le quiere dar el paciente o a nosotros y es ahí donde comienza a darse el proceso de individuación, un maravilloso encuentro contigo mismo, con el sí mismo.

Del Intento de Suicidio y Soledad a la Integración por Medio de su Ángel: La historia de Josefina

Aportación de la Dra. en Psicoterapia Alicia Abadi para el IMP 

 

Josefina tiene 35 años, es una mujer fuerte y decidida que llegó a terapia hace unos años después de haberse intentado quitar la vida. En su niñez Josefina sufrió múltiples abusos físicos, sexuales y emocionales así como abandono por parte de sus padres. Vivió mas de 30 años cargando con los síntomas de estos abusos sintiéndose sola y creyendo que su única escapatoria a tanto dolor era quitarse la vida. El trabajo en terapia la ayudó a sentirse fuerte, a sanar muchas heridas, a salir adelante, a ver su belleza interna y su valor.

Pero la vida le seguía presentando obstáculos, un divorcio, problemas de salud, problemas económicos y el estar sola con todo esto en un país extraño. Josefina llegó a una de sus sesiones con una terrible sensación de soledad, cansada de tener que ser fuerte, de tener que lidiar con todo y no tener a nadie que vea por ella, alguien en quien apoyarse, que la pueda proteger. Al hacer una sesión de GIM (terapia con música que nos lleva a estados alterados de conciencia) Josefina tuvo una experiencia maravillosa.

La música la llevó primero a sentir el miedo y a verse en un lugar oscuro, al ponerse en contacto con sus sensaciones, la oscuridad y el miedo comenzaron a disiparse y es entonces que empezó a sentir la presencia de D-os. Pudo ver a un ángel. El ángel fue recorriendo su vida con ella y le fue mostrando todos los momentos en los que estuvo ahí con ella y la ayudó.

La ayudó a alejarse de lo malo y acercarse a lo bueno, a pasar por dolor sacándola de situaciones difíciles, Josefina pudo ver a través de los ojos del ángel su vida diaria, sintiendo que siempre ha estado con ella, sintiendo su sabiduría interna, pudo ver que en la mañana estaba ahí y que siempre ha estado ahí. Le mostró como esta en cada beso de su hijo cuando se despide en la mañana, como estuvo con ella el día en que sintió una fuerza que la impulso a ir a terapia, como esta en la sonrisa del señor al que le compra las flores. Como desde su niñez hasta ahorita siempre ha estado con ella.

Sintió que un velo se le quitó de los ojos y pudo ver por medio del ángel que nunca ha estado sola, que D-os siempre esta con ella. En las siguientes sesiones estas sensación de compañía y cercanía a D-os siguieron con ella ayudándole a ver la vida desde otra perspectiva.

Esta terapia nos contacta con nuestros recursos y sabiduría interna, que creamos que el ángel es real o una metáfora de su inconsciente no cambia el hecho que Josefina encontró los recursos necesarios para salir adelante y la puso mas en contacto con su mundo interno.

También disponible en: http://diariojudio.com/bin/columnistas.cgi?Rank=1&CID=109&q=t#list

LA MUJER Y LA SATISFACCIÓN MARITAL (Conclusión).

Conclusión

Mariana Margalef Mendoza
Aporte para el Instituto Mexicano de la Pareja

 

http://tiempodemujer.files.wordpress.com     A través de las tres publicaciones pasadas, hemos expuesto que se puede inferir que la satisfacción marital, es la actitud que el sujeto tiene hacia su relación marital y hacia su cónyuge y que su evaluación está sujeta a factores internos (rasgos de personalidad, valores, creencias, etc.) y a factores externos (como por ejemplo el nivel de comunicación que se experimente con el cónyuge).

Además, se puede considerar que la satisfacción que experimente la mujer en su matrimonio depende de una diversidad de factores, entre los cuales se encuentran los siguientes:

  • Los valores y las creencias que la mujer tenga sobre la institución matrimonial, en este sentido entre más conservadora sea su escala de valores, pudiese ser que la conlleve a sentirse más satisfecha en dicho estado civil.
  • La idealización que siga manteniendo y conservando de su pareja (que mantenga de una forma u otra lo que la sociedad dicta como “un buen marido”).
  • De que si tiene que trabajar, sea más bien por desarrollo personal y no por necesidad (trabajo voluntario).
  • Del número y edad de los hijos.
  • Del ciclo vital de la pareja por la que estén atravesando (duración del matrimonio).
  • Que se dé una relación de “compañerismo” con el cónyuge.
  • Que sean satisfechas sus necesidades de afecto y sexuales (con lo cual la mujer reduce la posibilidad de buscar una relación extra marital).
  • Que experimente fuertes sentimientos de seguridad dentro de su matrimonio.
  • Un nivel adecuado de celos pues implicaría “un deseo de seguir cerca de la persona adecuada”.
  • Por la presencia de diversos rasgos de personalidad que señalen un manejo estable de las emociones. Las personas satisfactoriamente casadas se caracterizan como emocionalmente estables, consideradas por otros como dóciles, sensibles. Seguras de sí mismas y emocionalmente dependientes. Así mismo, hay que considerar la autoestima, la competencia personal, la orientación al logro
  • De un nivel adecuado de comunicación, que sea reflejo de un grado satisfactorio de intimidad.
  • De la vida espiritual compartida entre los miembros de la familia.
  • De la capacidad del sistema familiar para mantener los límites lo suficientemente permeables que le faciliten a la mujer involucrarse e interactuar fuera del sistema familiar. Lo cual señalaría el hecho de que la mujer ya no quiere que su único rol sea dentro del hogar.
  • Verse libres de un nivel patológico de estrés. Es indudable que estos aspectos, no son los únicos que influyen en la satisfacción marital de la mujer, pero pueden ser considerados como un inicio para seguir reflexionando sobre el tema y para planear investigaciones que confirmen o rechacen estos supuestos.

Además, sea como sea, queda reflejado que el nivel de satisfacción marital que la mujer experimente dentro de su matrimonio se relacionara con su calidad de vida.

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Factores que favorecen la satisfacción marital en la mujer


Mariana Margalef Mendoza
Aporte académico realizado en el IMP

Existen muchos factores que afectan la satisfacción marital, entre ellos se puede mencionar el afecto entre una pareja de casados, el cual es una variable subjetiva que ayuda a comprender mejor la experiencia matrimonial. En general entre mas satisfechas estén las personas en tales características como el amor, el afecto, la amistad, el interés y la satisfacción sexual, más satisfactorios estarán con sus matrimonios (Diaz- Loving, Andrade y Pick, 1988).

Fotografía contenida en http://publimetro.pe/mujeres/2787En lo que se refiere a la satisfacción conyugal entre sexos, algunos autores reportan diferencias. Siendo uno de los hallazgos consistentes en esta área que los hombres tienden a estar más satisfechos con sus matrimonios que las mujeres (Rhyne, citado por Valtierra, 1993).

También se ha observado que otro factor que afecta la satisfacción marital es la percepción interpersonal entre los miembros de la pareja, concluyendo que la felicidad marital se relaciona con la percepción que la esposa tiene del marido y la congruencia con la autopercepción de él. (Tharp, Luckey, Kotar, citado por Renne, 1970).

“Esta congruencia se relaciona con definiciones culturalmente aceptadas de lo que un buen marido debe ser”. (Barry, 1982). Ninguno de estos estudios encontró una relación entre el ajuste marital y la congruencia entre la percepción que el marido tiene de su mujer y el auto – percepción de ella. Por su parte, Rollins y Galligan (1978) encontraron que las mujeres se ven mas afectadas en su satisfacción marital por la edad y la presencia de niños, que los hombres.

Estas diferencias de género (hombre – mujer) también han sido relacionadas con diferentes aspectos objetivos del matrimonio, tales como duración del matrimonio, número y edad de los hijos, empleo de la esposa fuera del hogar relacionado al puesto que esta ocupa y el círculo familiar. Con relación a la duración del matrimonio Cinbalo, Fling y Mouusaw (citados por Chávez – Barreto, 1986) realizaron una investigación en la que participaron 32 parejas, entre los 22 y 45 años de edad, a los cuales se les pidió que completaran dos cuestionarios cortos y que ordenaran en rangos una lista de atributos. Los cuestionarios fueron diseñados de tal manera que uno media el amor y otro media el agrado. El ordenamiento era de atributos que parecían tener una alta prioridad tanto en hombres como en mujeres en cuanto al éxito en el matrimonio. Estos atributos eran: Ayuda por parte del otro cónyuge, compañía, familia, sentimiento de amor, afecto, seguridad y sexo. Se encontró que “conforme aumenta la duración del matrimonio, la importancia en el sexo incrementa, mientras que la seguridad y los puntajes en el amor disminuyen. Los resultados fueron atribuidos a los cambios en la personalidad de los maridos o de las esposas y /o a la posibilidad de que el matrimonio puede satisfacer las necesidades de seguridad pero no las necesidades sexuales y de amor de estas parejas”

Por otro lado, la participación en la fuerza laboral de la esposa es un factor muy importante para la satisfacción marital, ya que se ha visto que cuando el status del empleo es alto, así como la remuneración económica en la mujer, el hombre tiende a estar menos satisfecho (White, 1983). Con relación a la fuerza laboral de la mujer y la satisfacción marital Blant, (citado por Chávez – Barreto, 1986) llevo a cabo un estudio en una muestra de mexicano- americanos y encuentran que los maridos están menos satisfechos cuando la esposa trabaja y las mujeres están más satisfechas cuando realizan un trabajo voluntario.

En cuanto a la clase social, que también interviene como factor en la satisfacción marital se ha encontrado que en parejas de clase baja, dividiendo la muestra de acuerdo a la ocupación, los maridos tienden a estar menos satisfechos con relación a la fuerza laboral de la mujer (Bean, Curtis, Marcum, 1977) ya que se observa que cuando la mujer trabaja y tiene un buen puesto, el hombre tiende a estar menos satisfecho.

Él número de hijos que tiene la pareja es otra variable de relevancia en el contexto de la satisfacción marital. Varios autores concuerdan que los hijos tienen un efecto negativo sobre la interacción marital (Pick y Andrade, 1988) especialmente cuando los hijos son pequeños (Glenn y Weaver, 1978). Contrario a esto, Luckey y Bain (1970) mostraron que los niños son la mayor satisfacción tanto para matrimonios satisfechos como insatisfechos. No obstante para las parejas satisfechas el compañerismo resulta ser otra de sus principales satisfacciones. Por lo cual se puede concluir que la presencia de los hijos, aunque es una fuente de satisfacción en el matrimonio no es la única en una relación marital; así mismo sería conveniente evaluar esta satisfacción en parejas sin hijos.

Feldman (1964) ha visto que los hijos afectan la interacción marital de manera tal que existe una relación negativa entre número de hijos, satisfacción marital y ajuste marital. Parece ser que el hecho de tener muchos hijos y máxime cuando estos requieren de mayor atención de parte de los padres, es un aspecto que interfiere en la satisfacción marital, lo cual de alguna manera está relacionado con etapas del matrimonio o ciclo vital.

Se ha observado que la satisfacción y la interacción marital, entre las parejas que tienen hijos, son inferiores a la de aquellos que no los tienen (Feldman, 1964). En otro estudio se informo que las parejas que se encontraban en el proceso de crianza de los hijos estaban menos satisfechos con su relación conyugal, que las parejas sin hijos o los matrimonios cuyos hijos ya eran adultos y vivían lejos del hogar materno (Renne, 1970). Respecto al tamaño de la familia, ya desde los años 30as se mencionaba que había una relación negativa entre el número de hijos y los diferentes aspectos de la adaptación de los esposos. Diversos estudios posteriores han confirmado estos resultados (Glenn y Weaver, 1978).

Luckey y Bain (1970) analizan a 80 parejas de casados a los que dividió en satisfechos y no satisfechos en su matrimonio, con el propósito de demostrar el efecto de los hijos en la satisfacción marital. Los resultados indicaron que las parejas no satisfechas con su matrimonio daban a los hijos como la mayor y única satisfacción; la compañía se relaciona mas con las parejas satisfechas al compararse con las no satisfechas, ó sea, que las primeras encuentran su matrimonio realizado por la compañía del otro, mientras que las parejas que se encuentran poco en el compañerismo, se apoyan principalmente en sus hijos para la satisfacción. También analizaron el tamaño de la familia, el orden de nacimiento, sexo y patrones de esparcimiento y encontraron que no están asociados con la satisfacción marital.

La presencia o ausencia de hijos, así como el número de estos contribuyen en la relación matrimonial. La investigación en los años setenta ha confirmado el hecho de que el nacimiento de un hijo tiene un impacto negativo en la mayoría de los matrimonios especialmente en la mujer (Esquivel, 1989); esto quizá podría ser cultural ya que la mujer es la que tiene la relación directa con el hijo.

Otro factor que interviene en la satisfacción marital son los celos, en los que se observa que los sujetos más satisfechos sienten más celos de su pareja (Díaz – Loving et al. 1988). Esto quiere decir que a mayor satisfacción marital, mayor son los celos. Este estudio nos lleva a dudar la clásica afirmación de que la gente que se siente insegura de su relación es la más apta para sentir celos, habiendo estudios que encuentran lo opuesto; la gente satisfecha maritalmente es la que siente más celos de su pareja.

Esto se explicaría debido a que se habla de celos como una sola dimensión y no se contemplan las diferentes dimensiones (enojo, confianza, dolor, intriga,) que diversos teóricos (Bryson; Durbin; Mead, Plutick; citados en Diaz Loving, Rivera y Flores, 1986) han concebido como centrales en el estudio de este constructo.

Otro aspecto importante en la satisfacción marital y sobre todo en esta época de revolución sexual y liberación femenina es el análisis que se ha hecho sobre la cohabitación antes del matrimonio. La evidencia acumulada hasta la fecha indica que mientras el vivir juntos antes del matrimonio se está convirtiendo en una fase de cortejar, la cohabitación no tiene una ventaja particular sobre prácticas más tradicionales al asegurar a una pareja la compatibilidad en el “matrimonio” (De Maris y Leslie, 1984).

La investigación que sobre este punto se ha hecho, ha demostrado que la cohabitación antes del matrimonio se asocia con satisfacción marital baja tanto para los maridos como para las esposas, así como en la comunicación marital. (De Maris y Leslie, 1984). Aunque se puede decir que las parejas que han cohabitado antes del matrimonio han experimentado algunas de las realidades y consecuencias del vivir junto, perciben una baja en la satisfacción marital ya que no hacen ningún esfuerzo para el ajuste que sigue a los primeros años de casados, aunque lo que sí tendrán es una base para mejorar la selección de la pareja subsecuentemente, en caso de que la haya.

Las relaciones extramaritales son otro de los factores que se asocian con la satisfacción marital. Estas actividades (coito extra marital) pueden afectar directamente la cualidad marital consecuentemente, la estabilidad, marital (ya sea que el matrimonio se mantenga intacto o no). El sexo extra marital puede ser visto ya sea como causa o como consecuencia de los problemas maritales- o como no relacionados a ellos. Es probable que para algunos individuos el sexo extra marital y los problemas maritales recíprocamente influencien unos a otros y culminen en divorcio (Spanier y Margolis, 1983).

Entre los factores que se asocian al porque de la búsqueda de una relación sexual extra marital, se pueden mencionar el estar descontento con el matrimonio o el matrimonio en sí y la rutina y aburrimiento dentro de este. Diaz- Loving, Pick y Andrade (1988) mencionan que en las mujeres las relaciones extra maritales son un reflejo de bajo afecto y funcionalidad en la relación y que en los hombres se origina en la insatisfacción sexual y en la laxitud normativa.

Con respecto a las relaciones extramaritales y su relación con la satisfacción marital. Spanier y Margolis (1983) examinaron los factores relacionados a la ocurrencia de relaciones sexuales extramaritales entre 205 individuos cuyos matrimonios terminaron en separación o divorcio y el impacto de la participación en el coito extra marital en el ajuste post marital. Se hipotetizó que la experiencia sexual prematrimonial, calidad del sexo dentro del matrimonio, duración del matrimonio, religiosidad y agitación física afecta la ocurrencia del coito extra marital. Ahí mismo se aplicaron pruebas para determinar si la participación en relaciones sexuales extramaritales incrementan, decrementan o no se tiene efecto en el ajuste post marital. Se encontró que la mayoría de los sujetos que experimentaron relaciones sexuales extramaritales, reportaron que era un efecto más que una causa de los problemas maritales. La culpabilidad es producto de estas relaciones tanto para hombres como para las mujeres, pero los hombres experimentan menos culpabilidad. Las mujeres también reportan involucramiento emocional mayor con la pareja extra marital que los hombres. Las mujeres que culpan a su cónyuge o a otra persona de la ruptura de su matrimonio eran significativamente menos susceptibles de tener una relación extra marital, pero esto no se encontró en los hombres. La religiosidad no predice relaciones sexuales extramaritales. No se encontró relación alguna entre la presencia o ausencia de relaciones sexuales extramaritales y la calidad marital y aparentemente no esta relacionada al ajuste posterior al matrimonio.

Por otro lado, Bell, Turner y Rosen (1975) realizaron un estudio basado en respuestas de 2226 mujeres casadas tratando de analizar algunas de las variables que se relacionan con las mujeres que tienen coito extra marital con el propósito de brindar algunas claves para poder predecir la experiencia extra marital entre las mujeres casadas. Se encontró que la variable que predice mas el sexo extra marital es el valor que se le da al matrimonio: Así aquellas mujeres que evalúan bajo su matrimonio y además son sexualmente liberales y con un estilo de vida liberal se predice que tendrán un alto porcentaje de relaciones sexuales extramaritales y aquellas que evalúen altamente su matrimonio y que sean sexualmente conservadoras llevando un estilo de vida conservador, tendrán un bajo porcentaje de relaciones sexuales extramaritales.

Los factores de personalidad también se han asociado con el ajuste marital, y han sido medidos a través de pruebas de ajuste.
Las personas satisfactoriamente casadas se caracterizan como emocionalmente estables, consideradas por otros como dóciles, sensibles. Seguras de sí mismas y emocionalmente dependientes.
Los que no están felizmente casados, muestran características opuestas. (Barry, 1982).  En el análisis que hace el autor, cita a numerosos estudios en los que ha demostrado que la similitud en la personalidad se relaciona con el ajuste marital.

Esta similitud en la personalidad está más correlacionada con la satisfacción marital de los maridos que de las esposas como lo reportaron (Levinger y Briedlove, 19660). Si la personalidad del marido es “sana”, este tendrá más capacidad para dar apoyo emocional al matrimonio y por lo tanto mayor satisfacción

Por otra parte, se considera a la comunicación como uno de los elementos que más puede contribuir a la satisfacción en el matrimonio ya que la cantidad e intimidad de información intercambiada entre los esposos puede ser un indicador de que existe una relación positiva entre los cónyuges, Sin embargo otras investigaciones encuentran una relación curvilínea ya que menciona que la satisfacción marital se relaciona a niveles medios de divulgación marital; Ya que altos niveles de comunicación se perciben como innecesario lo que provoca una situación hostil o defecto negativo (Gilberto, 1956).

Finalmente, dentro de las variables que han sido consideradas para el estudio, están los cambios en la satisfacción marital con el tiempo. Se ha encontrado por un lado una relación en forma de “U” (Burr, 1970), es decir una satisfacción mayor al principio, un descenso en los años intermedios del matrimonio, seguido por un incremento posterior, mientras que otros estudios muestran un decremento lineal (Pick y Andrade, 1988). Quizá esta diferencia sea debido por un lado a las culturas en las que sé a medido y por otro lado a la interacción con otras variables, como el número de hijos.

Pineo (1961), adopta esta conclusión luego de analizar los datos obtenidos por Burgessy Wallin en su estudio longitudinal sobre el matrimonio. Para este autor, este proceso de desencanto se manifiesta como consecuencia del romanticismo presente durante la selección de pareja, lo que provoca una idealización que decae en el curso del matrimonio, la monotonía rutinaria y cotidianidad de la vida diaria, las bases románticas sobre las cuales se inicio una relación.

Como se puede ver la satisfacción marital depende de muchos factores, los cuales ayudan a incrementar o decrementar según sea la importancia que tienen cada uno de ellos con respecto a la misma.

 Bibliografía disponible en  la primera parte de la publicación.