Miedo… ¿Dónde estás?

Todos los seres humanos experimentamos muchos miedos que se empiezan a formar en nosotros desde muy temprana edad. Es la sensación de sentir inquietud y extrañeza ante un suceso desconocido o algo ya experimentado, pensando en un peligro real o imaginario. Al sentir miedo en nuestro cuerpo ocurre una descarga de adrenalina que nos impulsa a enfrentar dificultades y peligros o también nos puede paralizar. Algunos de nuestros miedos pueden venir de experiencias que hemos vivido.

Otros miedos, originados sin mala intención desde que eramos niños cuando nos decían: “Si te portas mal ya no te voy a querer, o, no te traerán nada los Reyes Magos, si te alejas te puede llevar el señor del costal, si te acercas a la cocina te vas a quemar”, etc.; y otros causados por actitudes de sobreprotección como: “Te puedes caer” o “te vas a enfermar” y los generadores de castigos como encerrar, amarrar, amenazar, golpear, etc.

Muchos de nuestros miedos están basados en las siguientes premisas: Miedo a ser dominado por otro, a ser abandonado, agredido, no tomado en cuenta, a ser lastimado, a no ser reconocido, a ser traicionado, al fracaso, a que descubran nuestros sentimientos y debilidades, a sacar nuestra ira, al éxito, a enfrentar alguna situación o incluso hasta vivir nuestra propia vida.

Fotografía tomado de http://liberateyvivesinmiedo.com/wp-content/uploads/2011/07/nino-con-miedo.jpgCada uno lo expresamos de diversas maneras. Unos viven temerosos como paralizados, no se atreven a entrar en acción. Algunos lo manifiestan con una actitud de irresponsabilidad, sin reconocer su propio valor y su fuerza. Otros lo manifiestan a través de enfermedades; hay quienes prefieren, tomar un papel de víctima y manipulan a los demás. Y sobretodo, se manifiesta en la violencia y la agresividad, éste último agrede tanto física, como verbal o emocionalmente, principalmente a aquellos que tiene cerca o hasta a él mismo, sin quererlo hacer.

Con frecuencia utilizamos paliativos como amuletos, medallas, objetos de buena suerte. El miedo casi siempre se esconde detrás de otros sentimientos, incluso, detrás de otro miedo, por eso nos cuesta trabajo detectarlo y expresarlo.

Si nos observamos, podemos ir identificando nuestros miedos. Darnos cuenta cuando un miedo es real o ha sido inventado por nuestra imaginación, ya que muchos de ellos sólo existen en nuestra mente y son producto del pasado. ¡HAY QUE ENFRENTARLOS Y DESENMASCARARLOS! Esto nos hará sentir más libre y seguros. No dejemos que los miedos se nos escondan.

Reflexión del Instituto Mexicano de la Pareja – Informes en 5257.0152 y en www.ametep.com.mx

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