LA MUJER Y LA SATISFACCIÓN MARITAL (Segunda Entrega).

Factores que favorecen la satisfacción marital en la mujer


Mariana Margalef Mendoza
Aporte académico realizado en el IMP

Existen muchos factores que afectan la satisfacción marital, entre ellos se puede mencionar el afecto entre una pareja de casados, el cual es una variable subjetiva que ayuda a comprender mejor la experiencia matrimonial. En general entre mas satisfechas estén las personas en tales características como el amor, el afecto, la amistad, el interés y la satisfacción sexual, más satisfactorios estarán con sus matrimonios (Diaz- Loving, Andrade y Pick, 1988).

Fotografía contenida en http://publimetro.pe/mujeres/2787En lo que se refiere a la satisfacción conyugal entre sexos, algunos autores reportan diferencias. Siendo uno de los hallazgos consistentes en esta área que los hombres tienden a estar más satisfechos con sus matrimonios que las mujeres (Rhyne, citado por Valtierra, 1993).

También se ha observado que otro factor que afecta la satisfacción marital es la percepción interpersonal entre los miembros de la pareja, concluyendo que la felicidad marital se relaciona con la percepción que la esposa tiene del marido y la congruencia con la autopercepción de él. (Tharp, Luckey, Kotar, citado por Renne, 1970).

“Esta congruencia se relaciona con definiciones culturalmente aceptadas de lo que un buen marido debe ser”. (Barry, 1982). Ninguno de estos estudios encontró una relación entre el ajuste marital y la congruencia entre la percepción que el marido tiene de su mujer y el auto – percepción de ella. Por su parte, Rollins y Galligan (1978) encontraron que las mujeres se ven mas afectadas en su satisfacción marital por la edad y la presencia de niños, que los hombres.

Estas diferencias de género (hombre – mujer) también han sido relacionadas con diferentes aspectos objetivos del matrimonio, tales como duración del matrimonio, número y edad de los hijos, empleo de la esposa fuera del hogar relacionado al puesto que esta ocupa y el círculo familiar. Con relación a la duración del matrimonio Cinbalo, Fling y Mouusaw (citados por Chávez – Barreto, 1986) realizaron una investigación en la que participaron 32 parejas, entre los 22 y 45 años de edad, a los cuales se les pidió que completaran dos cuestionarios cortos y que ordenaran en rangos una lista de atributos. Los cuestionarios fueron diseñados de tal manera que uno media el amor y otro media el agrado. El ordenamiento era de atributos que parecían tener una alta prioridad tanto en hombres como en mujeres en cuanto al éxito en el matrimonio. Estos atributos eran: Ayuda por parte del otro cónyuge, compañía, familia, sentimiento de amor, afecto, seguridad y sexo. Se encontró que “conforme aumenta la duración del matrimonio, la importancia en el sexo incrementa, mientras que la seguridad y los puntajes en el amor disminuyen. Los resultados fueron atribuidos a los cambios en la personalidad de los maridos o de las esposas y /o a la posibilidad de que el matrimonio puede satisfacer las necesidades de seguridad pero no las necesidades sexuales y de amor de estas parejas”

Por otro lado, la participación en la fuerza laboral de la esposa es un factor muy importante para la satisfacción marital, ya que se ha visto que cuando el status del empleo es alto, así como la remuneración económica en la mujer, el hombre tiende a estar menos satisfecho (White, 1983). Con relación a la fuerza laboral de la mujer y la satisfacción marital Blant, (citado por Chávez – Barreto, 1986) llevo a cabo un estudio en una muestra de mexicano- americanos y encuentran que los maridos están menos satisfechos cuando la esposa trabaja y las mujeres están más satisfechas cuando realizan un trabajo voluntario.

En cuanto a la clase social, que también interviene como factor en la satisfacción marital se ha encontrado que en parejas de clase baja, dividiendo la muestra de acuerdo a la ocupación, los maridos tienden a estar menos satisfechos con relación a la fuerza laboral de la mujer (Bean, Curtis, Marcum, 1977) ya que se observa que cuando la mujer trabaja y tiene un buen puesto, el hombre tiende a estar menos satisfecho.

Él número de hijos que tiene la pareja es otra variable de relevancia en el contexto de la satisfacción marital. Varios autores concuerdan que los hijos tienen un efecto negativo sobre la interacción marital (Pick y Andrade, 1988) especialmente cuando los hijos son pequeños (Glenn y Weaver, 1978). Contrario a esto, Luckey y Bain (1970) mostraron que los niños son la mayor satisfacción tanto para matrimonios satisfechos como insatisfechos. No obstante para las parejas satisfechas el compañerismo resulta ser otra de sus principales satisfacciones. Por lo cual se puede concluir que la presencia de los hijos, aunque es una fuente de satisfacción en el matrimonio no es la única en una relación marital; así mismo sería conveniente evaluar esta satisfacción en parejas sin hijos.

Feldman (1964) ha visto que los hijos afectan la interacción marital de manera tal que existe una relación negativa entre número de hijos, satisfacción marital y ajuste marital. Parece ser que el hecho de tener muchos hijos y máxime cuando estos requieren de mayor atención de parte de los padres, es un aspecto que interfiere en la satisfacción marital, lo cual de alguna manera está relacionado con etapas del matrimonio o ciclo vital.

Se ha observado que la satisfacción y la interacción marital, entre las parejas que tienen hijos, son inferiores a la de aquellos que no los tienen (Feldman, 1964). En otro estudio se informo que las parejas que se encontraban en el proceso de crianza de los hijos estaban menos satisfechos con su relación conyugal, que las parejas sin hijos o los matrimonios cuyos hijos ya eran adultos y vivían lejos del hogar materno (Renne, 1970). Respecto al tamaño de la familia, ya desde los años 30as se mencionaba que había una relación negativa entre el número de hijos y los diferentes aspectos de la adaptación de los esposos. Diversos estudios posteriores han confirmado estos resultados (Glenn y Weaver, 1978).

Luckey y Bain (1970) analizan a 80 parejas de casados a los que dividió en satisfechos y no satisfechos en su matrimonio, con el propósito de demostrar el efecto de los hijos en la satisfacción marital. Los resultados indicaron que las parejas no satisfechas con su matrimonio daban a los hijos como la mayor y única satisfacción; la compañía se relaciona mas con las parejas satisfechas al compararse con las no satisfechas, ó sea, que las primeras encuentran su matrimonio realizado por la compañía del otro, mientras que las parejas que se encuentran poco en el compañerismo, se apoyan principalmente en sus hijos para la satisfacción. También analizaron el tamaño de la familia, el orden de nacimiento, sexo y patrones de esparcimiento y encontraron que no están asociados con la satisfacción marital.

La presencia o ausencia de hijos, así como el número de estos contribuyen en la relación matrimonial. La investigación en los años setenta ha confirmado el hecho de que el nacimiento de un hijo tiene un impacto negativo en la mayoría de los matrimonios especialmente en la mujer (Esquivel, 1989); esto quizá podría ser cultural ya que la mujer es la que tiene la relación directa con el hijo.

Otro factor que interviene en la satisfacción marital son los celos, en los que se observa que los sujetos más satisfechos sienten más celos de su pareja (Díaz – Loving et al. 1988). Esto quiere decir que a mayor satisfacción marital, mayor son los celos. Este estudio nos lleva a dudar la clásica afirmación de que la gente que se siente insegura de su relación es la más apta para sentir celos, habiendo estudios que encuentran lo opuesto; la gente satisfecha maritalmente es la que siente más celos de su pareja.

Esto se explicaría debido a que se habla de celos como una sola dimensión y no se contemplan las diferentes dimensiones (enojo, confianza, dolor, intriga,) que diversos teóricos (Bryson; Durbin; Mead, Plutick; citados en Diaz Loving, Rivera y Flores, 1986) han concebido como centrales en el estudio de este constructo.

Otro aspecto importante en la satisfacción marital y sobre todo en esta época de revolución sexual y liberación femenina es el análisis que se ha hecho sobre la cohabitación antes del matrimonio. La evidencia acumulada hasta la fecha indica que mientras el vivir juntos antes del matrimonio se está convirtiendo en una fase de cortejar, la cohabitación no tiene una ventaja particular sobre prácticas más tradicionales al asegurar a una pareja la compatibilidad en el “matrimonio” (De Maris y Leslie, 1984).

La investigación que sobre este punto se ha hecho, ha demostrado que la cohabitación antes del matrimonio se asocia con satisfacción marital baja tanto para los maridos como para las esposas, así como en la comunicación marital. (De Maris y Leslie, 1984). Aunque se puede decir que las parejas que han cohabitado antes del matrimonio han experimentado algunas de las realidades y consecuencias del vivir junto, perciben una baja en la satisfacción marital ya que no hacen ningún esfuerzo para el ajuste que sigue a los primeros años de casados, aunque lo que sí tendrán es una base para mejorar la selección de la pareja subsecuentemente, en caso de que la haya.

Las relaciones extramaritales son otro de los factores que se asocian con la satisfacción marital. Estas actividades (coito extra marital) pueden afectar directamente la cualidad marital consecuentemente, la estabilidad, marital (ya sea que el matrimonio se mantenga intacto o no). El sexo extra marital puede ser visto ya sea como causa o como consecuencia de los problemas maritales- o como no relacionados a ellos. Es probable que para algunos individuos el sexo extra marital y los problemas maritales recíprocamente influencien unos a otros y culminen en divorcio (Spanier y Margolis, 1983).

Entre los factores que se asocian al porque de la búsqueda de una relación sexual extra marital, se pueden mencionar el estar descontento con el matrimonio o el matrimonio en sí y la rutina y aburrimiento dentro de este. Diaz- Loving, Pick y Andrade (1988) mencionan que en las mujeres las relaciones extra maritales son un reflejo de bajo afecto y funcionalidad en la relación y que en los hombres se origina en la insatisfacción sexual y en la laxitud normativa.

Con respecto a las relaciones extramaritales y su relación con la satisfacción marital. Spanier y Margolis (1983) examinaron los factores relacionados a la ocurrencia de relaciones sexuales extramaritales entre 205 individuos cuyos matrimonios terminaron en separación o divorcio y el impacto de la participación en el coito extra marital en el ajuste post marital. Se hipotetizó que la experiencia sexual prematrimonial, calidad del sexo dentro del matrimonio, duración del matrimonio, religiosidad y agitación física afecta la ocurrencia del coito extra marital. Ahí mismo se aplicaron pruebas para determinar si la participación en relaciones sexuales extramaritales incrementan, decrementan o no se tiene efecto en el ajuste post marital. Se encontró que la mayoría de los sujetos que experimentaron relaciones sexuales extramaritales, reportaron que era un efecto más que una causa de los problemas maritales. La culpabilidad es producto de estas relaciones tanto para hombres como para las mujeres, pero los hombres experimentan menos culpabilidad. Las mujeres también reportan involucramiento emocional mayor con la pareja extra marital que los hombres. Las mujeres que culpan a su cónyuge o a otra persona de la ruptura de su matrimonio eran significativamente menos susceptibles de tener una relación extra marital, pero esto no se encontró en los hombres. La religiosidad no predice relaciones sexuales extramaritales. No se encontró relación alguna entre la presencia o ausencia de relaciones sexuales extramaritales y la calidad marital y aparentemente no esta relacionada al ajuste posterior al matrimonio.

Por otro lado, Bell, Turner y Rosen (1975) realizaron un estudio basado en respuestas de 2226 mujeres casadas tratando de analizar algunas de las variables que se relacionan con las mujeres que tienen coito extra marital con el propósito de brindar algunas claves para poder predecir la experiencia extra marital entre las mujeres casadas. Se encontró que la variable que predice mas el sexo extra marital es el valor que se le da al matrimonio: Así aquellas mujeres que evalúan bajo su matrimonio y además son sexualmente liberales y con un estilo de vida liberal se predice que tendrán un alto porcentaje de relaciones sexuales extramaritales y aquellas que evalúen altamente su matrimonio y que sean sexualmente conservadoras llevando un estilo de vida conservador, tendrán un bajo porcentaje de relaciones sexuales extramaritales.

Los factores de personalidad también se han asociado con el ajuste marital, y han sido medidos a través de pruebas de ajuste.
Las personas satisfactoriamente casadas se caracterizan como emocionalmente estables, consideradas por otros como dóciles, sensibles. Seguras de sí mismas y emocionalmente dependientes.
Los que no están felizmente casados, muestran características opuestas. (Barry, 1982).  En el análisis que hace el autor, cita a numerosos estudios en los que ha demostrado que la similitud en la personalidad se relaciona con el ajuste marital.

Esta similitud en la personalidad está más correlacionada con la satisfacción marital de los maridos que de las esposas como lo reportaron (Levinger y Briedlove, 19660). Si la personalidad del marido es “sana”, este tendrá más capacidad para dar apoyo emocional al matrimonio y por lo tanto mayor satisfacción

Por otra parte, se considera a la comunicación como uno de los elementos que más puede contribuir a la satisfacción en el matrimonio ya que la cantidad e intimidad de información intercambiada entre los esposos puede ser un indicador de que existe una relación positiva entre los cónyuges, Sin embargo otras investigaciones encuentran una relación curvilínea ya que menciona que la satisfacción marital se relaciona a niveles medios de divulgación marital; Ya que altos niveles de comunicación se perciben como innecesario lo que provoca una situación hostil o defecto negativo (Gilberto, 1956).

Finalmente, dentro de las variables que han sido consideradas para el estudio, están los cambios en la satisfacción marital con el tiempo. Se ha encontrado por un lado una relación en forma de “U” (Burr, 1970), es decir una satisfacción mayor al principio, un descenso en los años intermedios del matrimonio, seguido por un incremento posterior, mientras que otros estudios muestran un decremento lineal (Pick y Andrade, 1988). Quizá esta diferencia sea debido por un lado a las culturas en las que sé a medido y por otro lado a la interacción con otras variables, como el número de hijos.

Pineo (1961), adopta esta conclusión luego de analizar los datos obtenidos por Burgessy Wallin en su estudio longitudinal sobre el matrimonio. Para este autor, este proceso de desencanto se manifiesta como consecuencia del romanticismo presente durante la selección de pareja, lo que provoca una idealización que decae en el curso del matrimonio, la monotonía rutinaria y cotidianidad de la vida diaria, las bases románticas sobre las cuales se inicio una relación.

Como se puede ver la satisfacción marital depende de muchos factores, los cuales ayudan a incrementar o decrementar según sea la importancia que tienen cada uno de ellos con respecto a la misma.

 Bibliografía disponible en  la primera parte de la publicación.

Un pensamiento en “LA MUJER Y LA SATISFACCIÓN MARITAL (Segunda Entrega).

  1. Pingback: LA MUJER Y LA SATISFACCIÓN MARITAL (Conclusión). | Diabloguemos de Psicología

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s