MOTIVACIÓN SOCIAL

Una apotación de NAIANA DA NOVA STRINGHINI para el Instituto Mexicano de la Pareja

En la vida cotidiana, las personas suelen comportarse de una determinada manera como consecuencia de múltiples razones. Algunos de estos motivos presentan un carácter básico y elemental; otro por el contrario resultan más complejos, interconectándose entre sí. A veces las razones que movilizan el comportamiento humano son las consecuencias ambientales, otras veces la persona simplemente actúa movida por el interés o placer que conlleva llevar a cabo una conducta determinada. Se suele definir la motivación extrínseca, como aquellos procesos activadores del comportamiento por razón de las consecuencias ambientales derivadas de la realización de determinadas conductas. La motivación intrínseca, es la conducta que se lleva a cabo para satisfacer necesidades personales, por el interés y placer de realizarla. En la mayoría de los casos la motivación humana obedece a ambos motivos.
como-mantener-motivacion-L-Zw6cdYEn el análisis psicológico de las necesidades humanas, se ha establecido la distinción entre motivos primarios o fisiológicos y motivos secundarios o aprendidos, a estos últimos también se les conoce como motivos sociales. Las necesidades sociales son necesidades aprendidas, que se desarrollan y se expresan en el contacto con otros, es decir, se encuentran determinadas por el medio y la cultura. La persona concebida como organismo y la persona concebida como ser social confluyen en el análisis de la motivación social.

La motivación social es definida por diferentes autores:
• Festinger. Pone de relieve que la motivación social es aquella que lleva a la conducta social, entendiendo por conducta social la que implica interacción con otras personas. Reconoce que existen algunos motivos que por su propia naturaleza llevan siempre a una acción social, como por ejemplo el motivo de afiliación o de comparación social. La aportación básica de él es que establece la distinción entre motivos sociales y no sociales.
• Murphy. La motivación social no es lo que determina el tipo de acción que emprendemos sino más bien lo que hay dentro de nosotros que nos lleva a la acción social.
• McClelland. Sirve para vigorizar, dirigir y seleccionar las respuestas. Recoge los dos puntos anteriores señalados por Murphy y añade uno más: la motivación puede dar cuenta del aprendizaje, al ir eliminando poco a poco las respuestas que no conducen hacia la meta con rapidez y eficacia.
• McClintock. Da un paso más al considerar que el concepto de acción social planteado por los autores anteriores pasa por alto una de las características fundamentales de tal acción social, como es la que ésta no incluye solo las metas individuales de una persona, sino también las metas de los demás actores participantes en la acción, en la medida en que todos los actores son interdependientes entre sí.

La motivación social se dedica a estudiar los factores externos o de situación que se cree ejercen efectos motivacionales sobre los seres humanos. En el estudio de la motivación social se acentúan los factores externos y de situación, aun que, como afirma Cofer (1978), la atención se centra también en las características internas y permanentes del individuo como, al menos, una variable muy importante en su conducta de logro, de afiliación y relacionada con el poder. En estos estudios, los factores de situación son implícita, aunque no explícitamente, sociales por naturaleza.
Desde hace mucho, hay un considerable interés por la motivación adquirida, que gira principalmente alrededor del tópico de los incentivos. Los incentivos se refieren a objetos, como recompensas, o a situaciones y condiciones como conocimiento de los resultados, competencia y cooperación, que se usan con el propósito de alertar la motivación a la ejecución. Como factores sociales que influyen en la motivación humana están el público, los compañeros, la rivalidad, la cooperación y la competencia. Se realizaron estudios iniciales de factores sociales en relación con la conducta en el contexto de una controversia sobre el concepto de mente de grupo. Esta controversia giraba sobre si, en un grupo, existe o no un factor o proceso que trascienda a los individuos particulares involucrados. Una alternativa a la mente de grupo era afirmar que las propiedades del grupo no contienen nada que no esté presente ya en los miembros individuales de dicho grupo. Las investigaciones que más influyeron fueron las de Allport. Este autor encontró pruebas de facilitación social porque algunos sujetos mostraban un incremento cuantitativo de respuestas en condiciones sociales. Según Allport, sus hallazgos no exigían un concepto de mente de grupo, pero recurría a nociones de lo individual para explicar sus hallazgos.

Existen muchos fenómenos en el campo general de la psicología social que tienen rasgos motivacionales. Ciertas teorías sobre la motivación han surgido en el contexto de investigaciones de procesos sociales. Propiedades de grupo como lo atractivo, la cohesión, los patrones de comunicación, el liderazgo y el papel de los otros y los efectos de los estándares de grupo se presentan sin duda, en parte, según patrones motivacionales de individuos, con los que interactúan y modulan sus efectos.
Cuando se es miembro de un grupo, existen varias razones para tender a cambiar la forma de actuar, pensar, creer o sentir en dirección a las normas del grupo. Las presiones de otros recaen sobre el individuo, y la frecuencia de interacción es un factor. Como miembro del grupo se debe perder parte de la individualidad. En este campo se estudiaron, como un tipo de influencia social, la sugerencia de prestigio: del grupo y la mayoría o la opinión de expertos. En suma, se mostró que varias reacciones, opiniones y juicios de sujetos, eran susceptibles de cambio en dirección del grupo, de la mayoría o de la opinión de un experto.

Horwitz afirma que los ambientes sociales generan por lo menos algunos motivos, y reporta varios experimentos que muestran cómo es que la situación social puede crear motivos. Él cree que estos motivos son paralelos, en el caso social o psicológico, a motivos o impulsos fisiológicos como el hambre y la sed. Como ejemplo central, se tiene los estudios sobre agresión u hostilidad. El argumento está basado en la suposición de que, dada una situación social, los individuos tienen peso o poder en las decisiones de un grupo, y éstas afectarán el grado de satisfacción de necesidad que pueden obtener en el contexto social. Horwitz asocia la expresión de agresión con la pérdida de poder.
McDougall desarrolló la teoría instintiva, que postula que los instintos no sólo impulsan la actividad humana sino que también fijan las metas hacia las que la actividad se dirige, resuelve la dicotomía entre lo biológico y lo social. Por lo tanto, para McDougall existía un núcleo motivacional común a toda humanidad. Seguramente esta teoría fue muy criticada y sustituida por otros enfoques, los cuales no niegan el componente biológico impulsivo de la motivación humana, sino que tienden a considerarlo como una causa necesaria, aunque no suficiente.

La corriente conductista se basa en la teoría del aprendizaje asociativo. Uno de sus postulados básicos era que no sólo los motivos influían en el aprendizaje, sino que los motivos también podían aprenderse. En la misma línea Tolman defendió el aprendizaje de lo que denominaba técnicas sociales, tales como la agresión, la aprobación social, etc., dentro del paradigma del condicionamiento instrumental. El modelo Hull, una de las mayores aportaciones, explica el comportamiento social a partir de dos conceptos motivacionales activadores: el impulso (drive) y el incentivo; y uno de aprendizaje asociativo: el hábito que marcará la dirección de la conducta.

El pensamiento de Freud acerca de los orígenes motivacionales de la civilización, o sea, el ¿Por qué han de crear los hombres un tipo cualquiera de civilización?¨, es, al menos una parte de la respuesta, el apremio sexual biológicamente determinado de que el hijo duerma con la madre y destruya a su archirival, el padre, el llamado complejo de Edipo. Los hijos reprimen su deseo sexual por la madre y buscan una satisfacción sustitutiva a sus frustrados impulsos sexuales en el trabajo y en la creación de una estructura social a través de la cual sus apremios pueden ser satisfechos más tarde y menos directamente. El hijo aprende que para satisfacer sus deseos es decir el sexo, sin destruirse a sí mismo y sin destruir a la familia , debe desarrollarse, aceptar las normas en las que insisten sus padres, ir a la escuela, aprender un oficio y observar las reglas del cortejo y el matrimonio. Según Freud millones de jóvenes lograron crear el complejo edípico que denominamos sociedad, interpretando este primitivo drama motivacional. Conforme a esta línea de pensamiento las instituciones sociales más elaboradas son interpretadas como creación de simples apremios motivacionales y de los conflictos entre éstos.
Otros teóricos han llamado la atención sobre otros tipos de motivación para actividades civilizadas que proceden del despliegue de instintos sexuales y agresivos en el núcleo de la familia.

axsLa corriente humanista tiene una visión holista que hace del individuo un sistema motivacional unificado. Para los humanistas, el motivo nuclear, es decir el motivo de todos los motivos, el que organiza y unifica a los demás, es “el ser quien uno es verdaderamente”, son los esfuerzos del self o tendencia a autorrealización (formando un sistema motivacional supraordenado). Este motivo abarca todos los esfuerzos del organismo hacia el crecimiento y el desarrollo.

Hyland (1989), en su estudio sobre la motivación social se centra en la conducta voluntaria, propositiva y dirigida a conseguir determinadas metas sociales; desde esta perspectiva, distingue tres principales tradiciones motivacionales en la literatura psicológica. La primera se basa en el estudio de las diferencias individuales respecto a la conducta propositiva, y dice que la conducta propositiva se explica a partir de un número limitado de motivos básicos comunes a toda la humanidad, explicándose las diferencias individuales a partir de las diferentes fuerzas que estos motivos alcanzan en cada persona. Esas teorías conciben la conducta como resultado de la interacción entre las condiciones del medio ambiente y un componente de personalidad que refleja la activación individual ante determinadas condiciones ambientales (basadas en Murray, McClelland y Atkinson).
La segunda tradición está representada por Lewin, él parte de la idea de que las personas pueden plantearse un número potencialmente ilimitado de metas diferentes, cuyo seguimiento implica secuencias específicas para su consecución. De acuerdo con esta tradición, la gente desarrolla metas específicas basadas en criterios de referencia diferenciados; de esta forma, las individualidades comportamentales dependen directamente de la naturaleza particular de tales metas.

La tercera tradición en el estudio de la motivación social se focaliza en las cogniciones. De acuerdo con Weiner, las personas difieren en las atribuciones que establecen sobre las posibles causas de un evento. Es esta atribución de logros y/o de fracasos a diversos factores explicativos la que va a repercutir sobre el establecimiento y selección de metas futuras. Se centra en la organización jerarquizada del conocimiento y en la interpretación mental. Estas tres tradiciones motivacionales basan sus diferencias en el papel asignado a los diferentes procesos que intervienen en la conducta propositiva, en otras palabras se basan en tres preguntas centrales:
¿Cuánto se quiere algo?, cuya respuesta hace referencia a la mayor o menor intensidad en la búsqueda de metas sociales. ¿Qué es lo que se quiere?, es decir, el criterio de regencia son las metas específicas. ¿Cómo se va a conseguir?, en donde los procesos cognitivos intervienen como mediadores en la organización jerarquizada de metas.

Hyland (1989) considera que las diferentes teorías de la motivación resultan complementarias más que alternativas, proponiendo un armazón teórico compón, de carácter holístico, en el que pueden integrarse todas ellas.
Reeve (1994), describe las investigaciones y teoría sobre los tres principales motivos sociales: el logro, la afiliación y el poder. Cita algunos ejemplos de estos: las fantasías de ganar una carrera de caballos, ser mejor estudiante y descubrir una cura para el cáncer son todos pensamientos relacionados con el logro; los pensamientos de soledad y separación, de reconciliarse en una relación, de estar con los buenos amigos y de hacer nuevas amistades son pensamientos relacionados con la afiliación; los impulsos agresivos y las preocupaciones de status y reputación son pensamientos relacionados con el poder.

Henry Murray fue un gran estudioso cuanto a la motivación del ser humano, siendo su mayor contribución el concepto de necesidad. Murray decía que las necesidades tenían base fisiológica y estaban relacionadas con fuerzas químicas en el cerebro. Las necesidades podían surgir tanto de los procesos internos como de los acontecimientos externos pero todas las necesidades creaban un estado de tensión en la persona, que si eran satisfechas producían una reducción de la tensión. Él afirmaba que algunas (pero no todas) conductas estaban gobernadas por un conjunto nuclear de necesidades humanas universales. Creó una lista de las 20 necesidades humanas más importantes (o básicas), entre ellas está la necesidad de logro: superar obstáculos y llegar a un estándar alto, superar a los demás, esforzarse y alcanzar el dominio; la necesidad de afiliación: formar amistades y asociaciones, saludar, juntarse y vivir con otros, cooperar y conversar de forma sociable con otros; la necesidad de dominancia (o poder): influenciar o controlar a otros, persuadir, prohibir, dictar, ordenar, restringir, organizar la conducta de un grupo.

Para medir los motivos humanos Murray decidió usar todas las técnicas posibles. Hizo uso de cuestionarios, entrevistas, asociación libre, diarios, observaciones, etc., sin embargo, la mayor aportación de Murray fue la creación del Test de Apercepción Temática (TAT) para medir las necesidades humanas. En este test se presentan una serie de láminas con dibujos a la persona que está haciendo el test para que se invente una historia en relación con lo que aparece en la lámina. La palabra temática se refiere al tema que se expresa en la historia que se inventa para cada lámina. Por ejemplo, la historia de trabajar durante la carrera de medicina, convertirse en médico y descubrir la cura para una enfermedad incurable es un tema de logro.

La palabra apercepción se refiere a la tendencia humana a percibir más allá del objeto de estímulo. Cuando una persona apercibe, proyecta sus interpretaciones personales sobre el objeto que está percibiendo. El concepto de apercepción es esencialmente el mismo que mirar una nube y ver en su forma ambigua una seta. Al hacer el TAT, la persona observa una serie de entre 5 y 21 dibujos uno por uno. Por lo tanto, al hacer el TAT, la persona escribe relatos cortos sobre muchos dibujos distintos (estímulos) que deberían provocar distintos motivos e incentivos a la acción.
Una década más tarde McClelland, Atkinson y otros colegas adaptaron la técnica del TAT a un método de puntuación de tres necesidades específicas: la necesidad de logro, la necesidad de afiliación y la necesidad de poder (llamada por Murray dominancia).

Aunque el método más usado para la medición de los motivos humanos ha sido el TAT, muchos autores apuntan a la baja fiabilidad y la baja validez de este. Con los años se han desarrollado muchas otras medidas para estas motivaciones, inclusive se han desarrollado modelos computadorizados del TAT para mejorar la fiabilidad de las puntuaciones de los motivos sociales, el cuál discrimina entre personas con necesidad de logro alto y las personas con baja necesidad de logro. Otros medidas son, por ejemplo, el Test de Motivación Prestático (PMT) de Hermans (1970), y las escalas PRF de Jackson (1974). El PMT está basado en la teoría de motivación de logro de Atkinson y contiene preguntas acerca de los niveles de aspiración, de toma de riesgos, los esfuerzos por alcanzar mayores niveles de vida y la persistencia. El Personal Research Form (PRF) se basa más en el valor del logro que no en la necesidad de logro e incluye preguntas relacionadas con la importancia que tienen los esfuerzos de logro para la persona en relación con otros proyectos vitales. Heilmreich y Spence desarrollaron otro cuestionario de motivación de logro, tomando en cuenta 4 componentes de la motivación de logro: orientación laboral (deseo de hacer lo mejor que uno puede en todo lo que haga), dominio (la persistencia a la hora de completar tareas), competitividad (el disfrutar del reto de la competición) y despreocupación personal (orientación autónoma respecto a lo que piensan los demás de los esfuerzos de logro propios).

BIBLIOGRAFÍA
• Cofer, C. (1978). Psicología de la motivación. Mèxico, D. F.: Trillas.
• Deikman, A. (1992). El yo observador. San Francisco, U.S.A: Octagon Press.
• Garrido, I. (1996). Psicología de la motivación. España: Síntesis.
• MnClelland, D. (1989). Estudio de la motivación humana. España: Narcea.
• Reeve, J. (1994). Motivación y emoción. Madrid, España: McGrawHill.

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